La Casa de Borbón es una casa real de origen francés, actual casa reinante en España y en el Gran Ducado de Luxemburgo. El apellido Bourbon o, en España, Borbón procede de un topónimo: el castillo de Bourbon-l’Archambault, situado en el departamento francés de Auvernia (distrito de Moulins), por ser esta la casa matriz de todos los de «sangre azul» de esta estirpe.

A excepción de José I (1808-1813), de la Casa de Bonaparte, y de Amadeo I (1870-1873), de la Casa de Saboya, todos los reyes y reinas de España de los siglos XIX y XX han pertenecido a la dinastía borbónica: Fernando VII (1808-1833), Isabel II (1833-1868), Alfonso XII (1875-1885), Alfonso XIII (1886-1931), Juan Carlos I (1975-2014) y Felipe VI (2014-presente).

Su historia está llena de traiciones, de venganzas y de cesiones del trono por miedo a la guillotina. Aunque lo más común en esta Casa Real fueron los exilios, las huidas cuando la cosa se ponía fea.

Luis XVI de Francia y V de Navarra, pasado por la guillotina

Los Borbones vivieron relativamente tranquilos manteniendo su poder con mano dura, gobernando la Baja Navarra (desde 1555), y Francia (desde 1589) de manera conjunta hasta el estallido de la Revolución francesa en 1789, cuando el Reino de Navarra fue abolido y su territorio integrado al reino francés. La monarquía francesa quedó abolida en 1792, y el rey Luis XVI de Francia (y V de Navarra), fue ejecutado en enero de 1793.

La mañana del 21 de enero de 1793, recibida la comunión, Luis XVI, llamado Luis Capeto por los revolucionarios y todavía rey de Francia y de Navarra para los monárquicos, le confió a Cléry la tarea de dar el último adiós a sus parientes y abandonó el Temple en carroza. A las diez y cuarto de la mañana, el condenado llegó al lugar en el que se encontraba instalada la guillotina, la entonces llamada Plaza de la Revolución. Decapitado ya, un joven miembro de la Guardia Nacional recogió la ensangrentada cabeza y la mostró al pueblo paseándose por el cadalso.​ Se oyó un rugido que proclamaba «¡Viva la República!».

Carlos IV y Fernando VII, el reinado de «Pepe Botella»

En España, los programas ilustrados reformistas y la implicación de España en los sucesos internacionales ocasionaron una profunda crisis del Estado y de la dinastía, que llegó a su punto álgido en el enfrentamiento entre el rey Carlos IV y su hijo, el príncipe de Asturias y futuro Fernando VII.

La conjura de El Escorial (1807) y el motín de Aranjuez (1808), promovidos por el círculo de Fernando contra el favorito de los reyes, Manuel Godoy, provocaron el derrocamiento de Carlos IV y la proclamación de Fernando VII. Estas alarmantes muestras de la descomposición de la dinastía sucedían en una España ocupada por las tropas de Napoleón I Bonaparte, a quien Fernando VII cedería el trono y quien luego cedió el título a su hermano, José I Bonaparte “Pepe Botella”.

Isabel II y la Primera República

Años más tarde, Isabel II (hija de Fernando VII), tuvo que hacer el equipaje al triunfar La Gloriosa, la Revolución de 1868, germen de la Primera República, y abandonar España con destino París, lugar donde abdicó en 1870 a favor de su hijo, Alfonso XII, que fue rey de España entre 1874 y 1885 y cuyo comienzo de reinado puso término a la Primera República. Tras su muerte prematura a los veintisiete años, víctima de la tuberculosis, fue sucedido en el trono por su hijo póstumo, Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos I.

Alfonso XIII y Primo de Rivera

Durante el reinado de Alfonso XIII España experimentó cuatro problemas de suma importancia que acabarían con la monarquía liberal: la falta de una verdadera representatividad política de amplios grupos sociales, la pésima situación de las clases populares, en especial las campesinas, los problemas derivados de la guerra del Rif y el nacionalismo catalán. Todo ello con la guinda de la dictadura de Primo de Rivera, aceptada por el monarca.

Tras la caída del dictador —que falleció semanas después—, aumentaron las manifestaciones antimonárquicas, se acusó al rey de haber auspiciado la dictadura de Primo de Rivera y de tener responsabilidades en el Desastre de Annual. el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República. El rey abandonó el país ese mismo día. Alfonso pasó su exilio alojado en hoteles de lujo de diferentes ciudades europeas, que podía pagar gracias a dinero depositado previamente en cuentas bancarias suizas e inglesas, una tendencia heredada por sus descendientes, parece ser.

Juan de Borbón y Battenberg, el rey que no reinó

El hijo de Alfonso XIII, Juan de Borbón y Battenberg, asumió los derechos dinásticos como heredero de su padre. El nombramiento de Juan Carlos como sucesor del dictador Franco con el título de rey en la Jefatura del Estado, que se produjo oficialmente el 19 de julio de 1969, y la aceptación por parte de Juan Carlos de dicho cargo, provocó el distanciamiento entre padre e hijo durante algunos años, pues Juan de Borbón se negó a ceder los derechos dinásticos que le había entregado su padre, Alfonso XIII, al no tolerar que su hijo aceptara ser rey de la monarquía instaurada por el general Franco. Finalmente, el 14 de mayo de 1977, en una sencilla y breve ceremonia celebrada en el ámbito familiar del palacio de la Zarzuela, renunció oficialmente a sus derechos dinásticos, cediendo a su hijo la jefatura de la Familia y Casa Real de España.

Juan Carlos I

El último escándalo real lo ha protagonizado Juan Carlos I, diciendo adiós a la que fue su residencia oficial durante los últimos 58 años lastrado por las polémicas que rodean su figura, aunque el título y honores de monarca vitalicio aún permitidos por voluntad del Gobierno

Expuesto en 2012 tras el incidente de Botsuana. Abdicado en 2014. Retirado de la vida institucional en junio de 2019, y repudiado públicamente por su hijo Felipe VI el 15 de marzo de este año al conocerse los tejemanejes irregulares con dineros millonarios en el extranjero a través de sociedades offshore. Así acabó, a falta de juicios, el penúltimo de los borbones con poder.