Iria Bouzas

La música es un arte, la música es magia, la música es alma, pero la música es también una profesión.

Los músicos además de artistas son trabajadores y como tales, merecen la reivindicación de sus derechos laborales como a diario pedimos para el resto de trabajadores del mundo.

Es posible que en el ideario colectivo, cuando hablamos de músicos se nos vengan a la cabeza las imágenes de artistas que llenan estadios de fútbol a los que las marcas les suplican que sean imagen de sus productos.

Pero la profesión de músico va mucho más allá de los pocos que acceden a ese nivel de superestrellas. La mayoría se dejan la piel de local en local, trabajando cuando y como pueden e intentando seguir en el camino para poder tener una siguiente actuación y esperando que no sea la última.

Hace unos días Pepo Márquez, uno de tantos músicos que pese a no tocar en grupos que llenan estadios, lleva media vida dedicándose a tocar, publicaba una carta abierta a todos sus compañeros donde les hacía un llamamiento a la unión entre todos para luchar por algo que parece que hasta el momento se ha estado dejado a un lado, sus derechos laborales.

Explica Pepo, que los músicos hasta hace nada, han sido el único colectivo dentro del mundo de los artistas que no tiene un sindicato propio que vele y pelee por sus derechos como trabajadores.

A mediados del año 2016 nacía la Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras, que tiene como objetivo luchar contra el olvido dentro de la lucha sindical con el que han vivido siempre estos artistas.

Ante la carta abierta que Pepo a dirigido a todos los músicos, cabe pensar que no solo es necesario que solo ellos se movilicen para reivindicar sus derechos como trabajadores y que es imprescindible que los demás colectivos, que siempre han acudido en apoyo de los empleados de cualquier sector, lo hagan ahora para apoyar a los compañeros de la música.

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