Los jóvenes que auxiliaron a la joven de Boiro (A Coruña) víctima de una supuesta tentativa de rapto que iba a ejecutar José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle, han corroborado en la primera sesión del juicio la versión de la víctima y han dicho que intentó meterla en el maletero de su coche.

Así, ambos han contado al tribunal que el 25 de diciembre de 2017 salvaron a una mujer que pedía “ayuda” porque un hombre estaba “intentando meterla en el maletero”.

Han explicado que en aquella jornada paseaban por una calle de Boiro, sobre las diez y media de la noche, cuando a lo lejos escucharon “los gritos” de alguien que pedía auxilio, aunque al principio no conseguían saber de dónde procedían.

No obstante, caminando un poco más, vieron a lo lejos un coche gris en el que dos personas forcejeaban “a centímetros” del turismo en cuestión, una versión que contradice a la del acusado, que sostuvo que la supuesta asaltada y él nunca habían estado cerca del coche.

En su declaración de esta mañana José Enrique Abuín Gey negó de hecho que hubiese intentando raptar a alguien y contó que únicamente intentó robar a esta persona su teléfono móvil, pero que no buscó meterla en el maletero.

Uno de los jóvenes ha narrado al respecto que esos gritos que escucharon, pese al bullicio navideño, eran “fuera de lo normal”, de una mujer “que nos alerta de que la estaban intentando secuestrar”.

Una vez se acercaron a donde estarían el Chicle y su víctima, ella les dijo, según su versión, que Abuín Gey tenía un cuchillo, arma que no vieron.

Pero sí “un claro forcejeo”, que frenaron con su presencia, porque en segundos “él la suelta a ella, y en ese momento ella se viene a nuestro lado y él se queda mirando con el maletero abierto”.

“Se queda mirando dos segundos hacia nosotros y cierra el maletero”, ha explicado uno de los jóvenes.

Y, si bien uno de ellos no ha sabido decir si en ese maletero cabría una persona, su compañero ha afirmado que sí puede ser “aunque hay que forzarla algo”.

Los chicos han explicado asimismo que la zona en la que sucedieron los hechos no es “excesivamente transitada”, ni muy luminosa tampoco.

Sus versiones también han coincidido en el estado de “shock” en el que se encontraba la víctima a la que acompañaron a un bar para que se tranquilizase y llamase a la Guardia Civil.

El Chicle está acusado de un delito de detención ilegal o, alternativamente, uno consumado de coacciones, así como de un intento de agresión sexual, robo con violencia e intimidación en grado de tentativa, un delito de amenazas y otro de lesiones.

La Fiscalía solicita una condena de 15 años y diez meses de cárcel y el abono de una indemnización de 15.750 euros.

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