Por Xan Pereira @xanotolo


Los CIE son establecimientos públicos de carácter no penitenciario, dependientes del Ministerio del Interior. En teoría, el ingreso y estancia en los mismos tendrá únicamente finalidad preventiva y cautelar, sin más limitaciones para los internos que las establecidas a su libertad ambulatoria, según la definición recogida en la Ley de Extranjería.

Pero lo cierto es que el Centro de Internamiento de Extranjeros es un eufemismo, una manera menos dura de hablar de una cárcel para migrantes.

En estos centros la autoridad puede retener sin garantías a personas por el mero hecho de no tener un trámite administrativo, un papel que le identifique cuando les detiene un policía por la calle. Los Centros de Internamiento de Extranjeros son la cara más amarga de un problema mucho más amplio que encadena una violación de derechos tras otra. No tener documentos no convierte a las personas en delincuentes. No tenerlos en todo caso es un problema grave para ellos en su vida diaria, no un delito

¿Quién tiene la culpa?

La responsabilidad se reparte entre muchos:

El Ministerio del Interior se encarga de la gestión de los CIEs y es el máximo responsable de todos los problemas, tanto éticos como legales, que se producen en ellos.

Los ayuntamientos albergan los centros y no ejercen presión por su cierre, por lo que son cómplices directos de los abusos que se cometen dentro.

Las compañías aéreas luchan por los contratos públicos para deportar a personas contra su voluntad ofreciendo los mejores precios posibles al estado. En el 2014 fueron 134 vuelos de deportación, un total de 3373 inmigrantes.

La Policía ejecuta sistemáticamente paradas, detenciones y abusos de manera sospechosamente arbitraria no debería poder dormir sabiendo que cada víctima suya preferirá ser cualquier cosa en la vida, pero nunca un agente de la Policía.

Los medios, no denunciando lo que acontece en los centros y nombrándolos como “centro de acogida”

¿Hay solución?

La única solución pasa por cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros. Alegar desconocimiento desde las instituciones y medios es encubrir y apoyar lo que ocurre entre las paredes de los CIE. Toca exigir responsabilidades y que quien tiene la culpa la asuma y reaccione. Es tiempo de que los grandes medios se hagan eco de la violación de los derechos que viene sucediendo día tras día en ellos y la sociedad debe concienciarse de que la solución a la inmigración ilegal no pasa por meter a los migrantes en un edificio y olvidarnos de ellos.

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