Hemos alcanzado un máximo histórico de trabajadores en España. La afiliación media a la Seguridad Social superó el pasado mes de junio los 19,5 millones de ocupados, en concreto 19.517.697, si bien es cierto que esta cifra se alcanza gracias al empuje de la temporada veraniega, buena época para el empleo en un país como el nuestro, dependiente del sector servicios.

Si se echa la mirada atrás a los últimos 12 meses, la creación de empleo se sitúa en las 510.707 personas afiliadas de media a la Seguridad Social. El ritmo de avance del empleo, aunque sigue siendo alto, se está desacelerando en los últimos meses, hasta el 2,69% en el pasado mes de junio.

El responsable federal de Empleo de Izquierda Unida, José Antonio García Rubio, advierte a raíz de estos datos que “aunque las cifras son buenas, también son más limitadas si se comparan con las de hace un año”. García Rubio destaca que “aunque estos datos sitúan el desempleo y la afiliación a la Seguridad Social en resultados cuantitativos previos al inicio de la crisis, la desaceleración en la creación de empleo y la baja calidad del creado son evidentes”.

El dirigente federal de IU valora que “cada vez resulta más evidente que las características de la evolución del empleo deja claras las consecuencias de las reformas laborales sobre el mercado de trabajo: mala calidad del empleo, salarios bajos, temporalidad inaceptable y sectorialización de los puestos de trabajo. En definitiva, cuestiones clave originadas por un modelo productivo perverso que se han agravado con las medidas tomadas”.

Respecto a los contratos firmados en junio, su número desciende. Sumaron un total de 2.009.011, un 2,27% menos que en el mismo mes del año anterior, con una mayor caída de los contratos indefinidos (-9,75%) que de los temporales (-1,5%). La distribución entre ambas modalidades de contratos sigue siendo muy desigual: el 91% del total de contratos firmados fueron temporales (1.834.852), frente a los 174.159 contratos indefinidos.

Los contratos se firman mayoritariamente en sectores muy determinados como son hostelería, comercio y otros de características similares. La mayoría de estos contratos tienen una duración semanal, ni mucho menos de temporada, y eso cuando el contrato se llega a formalizar.

García Rubio destaca que “a pesar de las sucesivas reformas tan aplaudidas por la derecha política y empresarial, la economía sumergida se mantiene como una de las grandes lacras del mercado laboral, algo que reconoce hasta Antonio Garamendi, presidente de la CEOE”.

Esta temporalidad se ha agravado en los últimos meses. En concreto, el pasado junio los contratos de carácter indefinido no han llegado al 9% y, entre ellos, poco más de la mitad lo son a tiempo completo.

José Antonio García Rubio considera que “es necesario que las políticas sobre las relaciones laborales sean objetivo prioritario inmediato para cualquier gobierno progresista que tenga una perspectiva estratégica para llevar a cabo un cambio profundo del modelo productivo. Consideramos que esto se debe empezar a definir y concretar ya mismo”.

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