Estados y empresas farmacéuticas siguen sin cumplir con sus obligaciones y responsabilidades en materia de derechos humanos en la lucha contra la COVID-19. Esta es la afirmación de Amnistía Internacional en vísperas del 48º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que tendrá lugar del 13 de septiembre al 8 de octubre de 2021.
El 14 de septiembre, Amnistía organizará un acto que se transmitirá en directo y en el que reunirá a diversas voces de la sociedad civil y órganos de la ONU para hacer balance de la pandemia. La principal cuestión a debatir será cómo los Estados y las empresas farmacéuticas han puesto los beneficios económicos por delante de las vidas de las personas, así como qué pueden hacer ahora gobiernos, organizaciones internacionales y farmacéuticas para vencer a la COVID-19. Entre los panelistas habrá representantes de alto nivel de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUR) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional y anfitriona del acto, ha declarado: “La pandemia ha demostrado una y otra vez cómo los Estados y las empresas farmacéuticas han abandonado sus compromisos y responsabilidades en materia de derechos humanos en la lucha contra la COVID-19. A la devastación causada por el virus se añade la desoladora realidad de que actualmente los márgenes de beneficios y los intereses nacionales se consideran más importantes que nuestro derecho más básico: el derecho a la vida.
“Con el embate de la variante delta y el aumento de casos, miles de millones de personas en los países de menores ingresos aún no han accedido a la vacunación, y cada semana hay decenas de miles de muertes por esta cruel enfermedad. Esto contrasta fuertemente con lo que ocurre en los países más ricos, que están vacunando a sus niños y niñas y planificando amplios despliegues para inocular dosis de refuerzo a su población general.
“¿Cuántos hospitales desbordados, cuántos pacientes luchando para respirar y conseguir oxígeno en Nepal, India y partes de África y Latinoamérica hace falta que veamos antes de decir basta? Debemos dejar de dar más valor a las vidas de unas personas que a las de otras, y asegurarnos de que las vacunas contra la COVID-19 están a disposición de todo el mundo, especialmente de las personas que viven en países de ingresos medios y bajos donde el acceso a ellas ha sido escaso.
“Los Estados ricos tienen la obligación de derechos humanos de redistribuir las dosis sobrantes de inmediato, mientras que las empresas farmacéuticas deben dar prioridad a sus entregas a los países que más las necesitan y compartir su tecnología y sus conocimientos para crear una sólida capacidad de fabricación regional. La Historia condenará a quienes no pongan las vidas por delante de todo. Junto con el resto de panelistas, Amnistía Internacional se ha comprometido a hacer que Estados y empresas rindan cuentas.”
Amnistía Internacional
El asalto a Los Ángeles confirma la deriva autoritaria del segundo mandato de Trump TRUMP…
El presidente deja abierta la aplicación de la ley para militarizar las calles en su…
El extremismo sionista campa a sus anchas en academias militares, púlpitos y redes israelíes mientras…
Cuando los viejos fantasmas del fascismo se cuelan por las rendijas de la democracia, a…
Por Franz Helgon Vivimos en un mundo en el que las idas y las venidas…
The America Party: el último juguete del multimillonario para seguir manejando gobiernos desde su trono…
Ver comentarios
Sin esperaba alguien algo diferente de esta gente (farmaceúticas), es que son más ingenuos, o interesados, de lo concebible...