Los familiares de los ocho jóvenes de Alsasua (Navarra), condenados a penas de entre 2 y 13 años de cárcel por agredir a dos guardias civiles y sus parejas en octubre de 2016, han agradecido la «ola de solidaridad» que recibieron en la manifestación del pasado domingo.

Cuando se han cumplido ya 867 días de las primeras detenciones, «por fin hemos salido de la Audiencia Nacional, ese tribunal de excepción dónde jamás debíamos haber entrado y donde se nos han impuesto unas penas completamente desproporcionadas e injustas», dicen en un comunicado.

Y añaden que este tribunal, «parcial y con vínculos directos con la Guardia Civil», ha «perpetrado la continuidad de este montaje mediático, policial, político y jurídico».

Ahora, precisan, miran al Tribunal Supremo porque, pese a la «dilatación» de los plazos, no van a parar «hasta que el último esté libre, donde les corresponde estar a todos ahora mismo».

Y dan las gracias al pueblo de Alsasua por su apoyo para que saliera adelante la manifestación, a quienes abrieron sus casas para acoger a gente, al «largo etcétera anónimo y voluntario» que la sintió «como propia», y a «esas 60.000 personas que inundaron las calles de solidaridad y hermanamiento» reivindicando «justicia».

«Esa gente -precisan- que sigue fiel en sus principios y convicciones y que se está expandiendo cada vez más y más», y de hecho destacan que llegaron de Navarra y País Vasco, Asturias, Galicia, Aragón, Castilla o Cataluña, además de quienes se quedaron «atascados en carretera y no pudieron siquiera entrar» a Alsasua.