Nuestro país cuenta con casi 28 millones de hectáreas de masa forestal repartida por todo el territorio. Castilla y León, Andalucía y Castilla-La Mancha son las Comunidades Autónomas que presentan mayor superficie de masa forestal con casi 5, 4,5 y 3,5 millones de hectáreas respectivamente.

 

En 2017, los incendios forestales asolaron los montes españoles con registros por encima de la media de la última década. Hubo 13.822 siniestros que terminaron con 178.436 hectáreas y 56 grandes incendios.

Según el informe de UGT No podemos dejar los incendios forestales a merced de la metereología, el número de árboles sanos ha disminuido, pasando del 78,2% del año
2016 al 72,2%, y ha aumentado el de dañados, del 18% al 24,8%. España dispone de 28 millones de hectáreas de masa forestal cuyo estado general ha empeorado fundamentalmente por falta de trabajos de prevención y cuidado, por lo que es necesaria una estrategia de lucha contra incendios basada en la prevención.

Nuestro sistema de defensa ante los incendios se basa únicamente en adquirir más vehículos para la extinción, entre el 70% y el 90% de los presupuestos. Si no modificamos la forma de actuar, las consecuencias de los incendios forestales serán cada vez más dramáticas.

Hay que detener e invertir la degradación de las tierras y de la masa forestal, así como la pérdida de biodiversidad. Esto hará que el territorio sea menos inflamable y más resiliente al cambio climático.

La Comunidades Autónomas deben establecer planes reales y eficaces contra los incendios forestales, pero no solo en verano, deben tener continuidad durante los 12 meses del año. Las políticas de desarrollo rural que fijarían la población, crearían empleo y establecerían planes encaminados a la mejora de nuestros bosques.

La precariedad de los más 6000 agentes medioambientales que cuidan de nuestros bosques y los más de 25.000 bomberos forestales que arriesgan en ocasiones sus propias vidas debido a la falta de medios y personal, debe dar un giro radical. Es necesario reconocer su valor y valorarlos de forma adecuada, dejar de lado la contratación temporal y establecer labores preventivas también en la época invernal.

Salvar los bosques en invierno hará que los incendios sean menores en verano. Ayudemos a concienciar.

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