Los incendios forestales no son un problema reciente, pero sí se puede afirmar que en los últimos años su intensidad y fuerza han incrementado considerablemente. Una de las razones de este incremento está estrechamente relacionada con el cambio climático. Las olas de calor se suceden con mayor frecuencia y su duración es cada vez mayor, lo que ayuda a crear el entorno ideal para que surjan incendios forestales más grandes y destructivos. Estos incendios, además de destruir el bosque y su biodiversidad, son un foco más de emisiones que contribuyen al calentamiento global, formándose así un bucle de retroalimentación.

Los recientes incendios forestales en España y Portugal

Desgraciadamente, como cada año, los incendios forestales han vuelto a asolar la Península Ibérica en 2022. Respecto a España, a finales de agosto se han quemado más de 270.000 hectáreas en todo el país, bastante por encima de la media habitual en los últimos veranos. El mayor de ellos sucedió en el Moncayo a mediados de agosto, en la provincia de Zaragoza, que arrasó con 20.000 hectáreas de bosque y obligó a desalojar a un total de 1.500 personas de 8 pueblos. En apenas 24 horas, el incendió arrasó un perímetro de 50 kilómetros espoleado por un viento seco racheado con una velocidad de hasta 60 km/hora. Los bomberos necesitaron casi una semana para tenerlo controlado.

No ha sido el único, otro incendio en julio en el norte de Castellón quemó el 98% del término municipal de Bejís y decenas de personas y animales del bosque desplazados. También a mediados de agosto, otro incendio en el Vall d’Ebo puso en jaque a los pueblos del norte de Alicante y sur de Valencia. Las altísimas temperaturas del verano y la sequía han complicado la extinción de estos y otros incendios más pequeños.

En el caso de Portugal, los incendios forestales han arrasado un total de 85.000 hectáreas de terreno, el equivalente al 1% de la extensión territorial del país, lo que hace que sea el porcentaje más alto de terreno quemado de entre todos los países de la UE. El peor incendio ha sido el de Serra da Estrela, con 20.000 hectáreas arruinadas, casi el 30% del total del país. Las altas temperaturas también han afectado a Portugal, que ha registrado temperaturas superiores a 40º durante este verano a lo largo de varias olas de calor, lo que hace que hasta 50 municipios a lo largo de la Portugal continental estén en alerta máxima por riesgo de incendio.

¿Existe alguna manera de controlar los incendios forestales?

Dado su poder de destrucción y la amenaza que representan, se han desarrollado sistemas de monitoreo forestal para mejorar la gestión ante estas catástrofes. Dichos sistemas incluyen una predicción de posibilidad de peligro de incendio, detección de los mismos y herramientas a usar cuando se intentan sofocar. Teniendo en cuenta el mayor riesgo de incendios forestales existente debido a los cambios climáticos que el planeta está experimentando, el uso de tecnología para intentar prevenir y minimizar el daño que causan tiene importantes beneficios económicos y de seguridad. 

Es importante evaluar con precisión las zonas quemadas, tanto para conocer cuanto ha afectado a la silvicultura en la zona como para conocer el impacto medioambiental posterior al fuego, tanto en emisiones de gases como en erosión del suelo. La gran ventaja de las imágenes de satélite es que permiten tener cobertura de una gran zona sin importar su ubicación, usando varias de ellas de distintas fechas puede calcularse fácilmente la zona afectada y su disponibilidad sin perturbaciones las convierte en una herramienta útil y asequible para coordinar esfuerzos sobre el terreno.  

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