Se espera que los ministros de Finanzas del G20, reunidos en Fukuoka, Japón, mañana y el domingo, den luz verde a un nuevo plan de trabajo para el sistema fiscal internacional. Es la primera vez que los países ponen sobre la mesa propuestas de reforma radicales que supongan un cambio estructural: dónde deben tributar los beneficios de las empresas y la adopción de un tipo efectivo mínimo en el impuesto de sociedades a nivel mundial.

¿Por qué son importantes para España estas negociaciones?

Esta ronda de negociaciones supone una oportunidad única, no sólo para avanzar hacia un sistema fiscal internacional más justo, sino también, para cerrar la brecha fiscal y conseguir
los recursos necesarios para luchar contra la pobreza y la exclusión social en nuestro país. En relación al resto de países de nuestro entorno europeo, España tiene un problema de recaudación tributaria que arrastra, al menos, desde hace dos décadas. Nuestra presión fiscal se sitúa casi 7 puntos por debajo del promedio de la zona euro.

Pero además de recaudar poco, España también lo hace mal, recaudando más de aquellos
tributos que más afectan a las familias y trabajadores (IRPF e IVA o impuestos especiales-
IIEE) frente a los que soportan las empresas (impuesto sobre sociedades-IS). En 2007, las familias aportaban 74 de cada 100 euros recaudados (a través del IVA, IIEE e IRPF) mientras las empresas tan sólo aportaban 22. En 2018, en cambio, el sector empresarial tan solo aportaba un 12%, mientras que un 83% recaía sobre las familias.

De hecho, desde 2007, año en el que España alcanzó su nivel máximo de ingresos tributarios, los ingresos por IS han caído más de la mitad (un 55%), mientras que los recursos generados a través del IRPF han aumentado en un 8%, y los derivados del consumo (a través del IVA) aumentaron un 19%.

Además, las grandes empresas que conforman el IBEX continúan contando con un importante número de filiales en paraísos fiscales (más de 850 en 2017). Como se ha señalado, el 45% de los beneficios empresariales en el extranjero de grandes corporaciones
de todo el mundo se declaran en paraísos fiscales. Para España, esto podría suponer unas
pérdidas fiscales entorno a los 3.500 millones de euros solo por el efecto de los paraísos fiscales en territorio europeo.

En el último año, la inversión extranjera directa (IED) que llega a España desde los 15 paraísos fiscales más agresivos del planeta (Irlanda, Holanda, Luxemburgo, Hong Kong, Singapur o Bermudas, entre otros) se ha vuelto a disparar un 82,1% (pasando de 12,5 a 22,8 millones de euros). Casi la mitad (un 48,7%) de la inversión que llega a nuestro país lo hace a través de algún paraíso fiscal, con Holanda y Luxemburgo a la cabeza. Y
uno de cada cuatro euros que salen como inversión desde España lo hacen también a un paraíso fiscal, casi un 40% más que el año anterior.

Para un país como España, la lucha contra la evasión y elusión fiscal tiene que ser una
prioridad tanto en el plano nacional como en el internacional.

 

Una reunión para poner fin a la elusión y evasión de las grandes empresas

Susana Ruiz, responsable de justicia fiscal en Oxfam –Oxfam Intermón en España- ha señalado:

“Esta nueva ronda de negociaciones sobre la fiscalidad internacional es una oportunidad única para poner fin a la elusión y evasión de las grandes empresas y frenar la competencia fiscal agresiva. Este podría ser el primer paso para sentar las bases de un nuevo modelo fiscal más justo, en el que los países más pobres puedan recuperar la parte justa que les corresponde por los beneficios que generan grandes empresas. Son recursos vitales para financiar la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Los gobiernos no deben desaprovechar esta oportunidad.

“Todo está sobre la mesa y las decisiones se tomarán a lo largo de los próximos meses. Para que este proceso sea un éxito, las grandes empresas tiene que acabar tributando allí donde generan los beneficios, en lugar de desviar sus beneficios hacia cualquier paraíso fiscal. Y tiene que acordarse una imposición mínima en el impuesto de sociedades, en todos los países sin excepción.”