“Los niños están sufriendo la peor parte de la creciente violencia en el noroeste de Siria. Más de 500 niños resultaron heridos o muertos  en los primeros nueve meses de 2019, y al menos 65 niños han resultado muertos o heridos solo en el mes de diciembre.

La creciente violencia producida recientemente en áreas densamente pobladas de Maarat al Numan, al sur de la ciudad de Idlib, ha empujado a miles de familias a huir hacia el norte. Desde el 11 de diciembre, más de 130.000 personas, incluidos más de 60.000 niños, han sido desplazadas desde el sur de Idlib, el norte de Hama y el oeste de Alepo, debido a la intensificación de los combates.

Estos desplazamientos están añadiendo presión sobre las generosas comunidades de acogida y los campamentos superpoblados. Muchas familias todavía no tienen refugio y están durmiendo a la intemperie.

El aumento de la violencia y el desplazamiento se produce en un momento en el que las temperaturas están cayendo en picado en toda la región, provocando inundaciones y lluvia helada. Los niños que viven en campamentos u otros alojamientos mal aislados están exhaustos por múltiples desplazamientos y especialmente expuestos al frío, enfermedades y, en casos extremos, a la muerte.

El acceso humanitario debe mantenerse para proporcionar asistencia vital a cientos de miles de niños en todas partes del noroeste y en otras áreas de Siria.

Nueve años después de la guerra, los niños en Siria continúan sufriendo una violencia, trauma y angustia indescriptibles.

Los niños siempre deben estar protegidos, incluso en tiempos de conflicto. Esta es una obligación para todas las partes en conflicto, no una elección. UNICEF hace una llamada a todas las partes en conflicto para que cesen las hostilidades y pongan a los niños primero de una vez por todas.”