El próximo día 28 de abril los españoles elegirán 208 senadores en 52 circunscripciones mediante el sistema de listas abiertas, pero la Cámara Alta se completa con otros 58 senadores autonómicos, de los que 35 están pendientes de renovar sus escaños después de las elecciones autonómicas de mayo.

Así, cuando el 21 de mayo se constituyan las Cortes de la XIII Legislatura, en el hemiciclo del Senado habrá 266 parlamentarios, incluidos los 58 senadores designados por los Parlamentos de las Comunidades Autónomas, 23 de ellos los mismos que había al final de la legislatura que acaba de terminar.

Los otros 35 autonómicos repetirán “provisionalmente”, a la espera de lo que decidan sus respectivas asambleas después de las elecciones autonómicas del 26 de mayo.

En esa fecha no hay comicios en todas las comunidades, y ello distingue a los senadores designados por aquellas que no tienen elecciones de las que sí renuevan sus Parlamentos.

Al primer grupo pertenecen los 23 senadores nombrados por las Asambleas autonómicas de Andalucía, Galicia, Cataluña y el País Vasco, en principio con el escaño garantizado porque las mayorías parlamentarias en estas comunidades no va a cambiar a corto plazo.

Quedan otros 35: Nueve de la Comunidad Valenciana -cuyas autonómicas coinciden con las generales- y 23 más de las catorce autonomías que tienen sus comicios el 26 de mayo.

Se trata de Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja, junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Entre estos senadores “a la espera” hay dos casos especialmente significativos, el de los hasta ahora portavoces del PP, Ignacio Cosidó, y del PSOE, Ander Gil, ambos designados por las Cortes de Castilla y León, cuya composición cambiará en mayo.

La designación de los senadores autonómicos está prevista en el artículo 69.5 de la Constitución, donde se establece que cada una de las Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas elegirá uno como mínimo y otro más por cada millón de habitantes.

Se trata de una vía pensada para reforzar la representatividad territorial en la Cámara Alta pero que también puede ser utilizada por las fuerzas políticas que no consiguen escaño por elección directa para hacerse hueco en el hemiciclo.

De hecho, en la última legislatura algunos grupos minoritarios sólo contaban con senadores designados por Comunidades Autónomas, como Ciudadanos, y también se dio el caso de partidos que únicamente tenían senadores autonómicos para representar algún territorio (por Cataluña el PSC solo tenía un senador designado por el Parlament).

Entre tanto, hasta que lleguen las elecciones autonómicas lo que toca el 28 de abril es elegir a los 208 senadores de elección directa.

La Carta Magna dice que serán elegidos cuatro senadores por provincia y que Ceuta y Melilla tendrán dos senadores cada una; para las islas fija tres en Gran Canaria, Tenerife y Mallorca y uno en Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, La Gomera, El Hierro, y en la isla de La Palma.

Las listas son abiertas, de manera que el elector puede marcar los nombres que prefiera, incluso de diferentes partidos, en una papeleta sepia donde figuran todos los candidatos.

Eso sí, hay un límite de tres para las circunscripciones donde se eligen cuatro parlamentarios, dos para las islas con tres representantes y uno en las demás.

El sistema de votación en la Cámara Alta generaba problemas que se trataron de solventar en 2011 con una nueva papeleta y otra distribución de las candidaturas, antes situadas por orden alfabético de los candidatos, pero la medida no fue eficaz.

De hecho, se pasó de los 579.299 votos nulos del Senado en 2008 (frente a 165.576 en el Congreso), a 904.722 en 2011 (con 317.555 en la Cámara Baja).

Su número descendió algo en 2011 (801.743 votos nulos en el Senado y 227.219 en el Congreso) y mucho más en 2016, cuando se quedaron en 606.435 papeletas invalidadas para la Cámara Alta y 225.504 para el Congreso.

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