Los obispos españoles continúan en su línea habitual de estancamiento ideológico y evolutivo. La ciencia para este gremio no tiene la menor importancia, sobre todo tras escuchar las declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, en plena semana de la COP25 y durante la Cumbre católica sobre el clima, que reúne a organizaciones cristianas de todo el mundo en la Fundación Pablo VI.

Agüello arremetió contra el «nuevo capitalismo global» fomentado por «el sistema económico dominante», y que aboga por «un capitalismo verde». La idea del obispo es salir de un capitalismo para meternos en otro. La iglesia con un sistema más social perdería todo su poder económico, por lo que no la institución no puede (no quiere) creer en otro modelo.

Vídeo Recomendado:

Pero Agüello es capaz de superarse: «Hay otro riesgo, que vemos aparecer en las corrientes llamadas ecológicas, que es pensar que es la especie humana la que verdaderamente supone un problema y, por lo tanto, lo mejor sea reducir el número de humanos, hacer propuestas de reducción de lo que significamos las personas».

Según indica el obispo, «cuando en la ONU se plantea en 2000 los llamados Objetivos del Milenio, 15 años después tiene que reconocer que solo uno de los objetivos se ha logrado cumplir: el referido a la salud reproductiva», en alusión a la reducción de la natalidad.

«Estamos ante el riesgo de vivir un llamado ‘capitalismo verde’ que haga, de tantas propuestas de renovables, de formas de vida y de consumo, un ejercicio nuevo y sorprendente, por su capacidad dominadora y manipuladora, de lo que queremos vivir», denunció Argüello. «Al final, siempre acaban ganando los sistemas económicos dominantes», concluyó.

Llama la atención que un importante representante de la Iglesia española haga este tipo de declaraciones cuando esta semana el Papa Francisco enviaba una carta a la COP25 en la que pedía a los líderes mundiales «voluntad política» para «mitigar los efectos negativos del cambio climático» frente a los que son «incapaces de responder adecuadamente a la urgencia de acción rápida que exigen los datos científicos».