Las mudanzas también duelen en el Congreso. Los más veteranos que cierran ciclo meten estos días en cajas, junto a las fotos de sus parejas, hijos o nietos, pedazos de la historia reciente de España.

El diputado socialista por Zaragoza Óscar Galeano (otro que se va) apareció el jueves por su despacho para recogerlo; llenó tres bolsas de viaje, le acompañó parte de su familia.

Cuenta a Efe que no son muchos los que ponen fotos de sus allegados sobre la mesa, o los que muestran en una pared estampas de escenas personales. «Nunca terminamos de creernos que podemos estar aquí mucho tiempo», afirma.

En su caso, el viaje por el Congreso ha sido corto, poco más de tres años, así que se queda con «la miel en los labios».

A Celia Villalobos (PP) le sucede lo contrario tras haber permanecido en el Congreso 33 años. Es sin duda testigo privilegiada de la historia reciente de España.

Igual que José Andrés Torras Mora (PSOE), Carlos Salvador (UPN), Jordi Xuclá (PDeCAT, antes CiU) y Joan Tardà (ERC). Comenzaron a la vez, en 2004, tiempo suficiente para poner sobre la mesa alguna foto personal.

Éstas son sus historias y sus pedazos de Historia (Villalobos eludió responder).

  • HITOS POLÍTICOS Y SOCIALES

    La Ley de Dependencia, aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se ha convertido en una estación de parada obligatoria cuando la mirada gira atrás.

    Una norma que «mejora la vida de la gente», apunta Torres Mora, y eso ya le bastó para haber pulsado el «sí» en la votación definitiva.

    A Xuclá la memoria se le detiene en la Ley del Medicamento que negoció con la exministra Elena Salgado y con Alfredo Pérez Rubalcaba. Fueron reuniones densas y tensas que al final desembocaron en una norma esencial.

    En 2004 inició su viaje el Estatuto de Cataluña, un vivo recuerdo para Tardà, quien aún se enorgullece de la «dignidad» con la que lo presentaron en el Congreso Artur Mas (CiU), Josep Lluís Carod-Rovira (ERC) y Manuela de Madre (PSC).

    Pero el mapa del Estatut se enmarañó con el paso de los meses, y si Xuclá lamenta que Zapatero no hubiera sabido aprovechar la «correlación de fuerzas» que tenía entonces con Pasqual Maragall, el veterano parlamentario de ERC reprueba el desenlace, cuando el expresidente «traiciona» a la formación republicana y cierra el pacto «con los de siempre», esto es, con CiU.

    Salvador, por su parte, revive todavía la desazón que le producían las críticas mientras hablaba en el hemiciclo en defensa del «derecho a la vida de los no nacidos».

  • NEGOCIACIONES Y FIASCOS

    Jordi Xuclá mencionaba antes la presencia de Rubalcaba en la negociación de la Ley del Medicamento.

    En todas las conversaciones y trámites previos a la aprobación de una ley salen a escena muchos «rubalcabas», personalidades hábiles en el trato y sagaces en el intercambio; artífices muchas veces de que el atasco, de pronto, sea una carretera vacía.

    Torres Mora rememora los recovecos que hubieron de sortear los muñidores de la nueva Ley de Propiedad Intelectual, y por esta razón, cita al exministro Íñigo Méndez de Vigo como actor clave para deshacer tanto entuerto.

    Otro exministro que reclama aquí su momento de gloria es Cristóbal Montoro, lo que consigue gracias a Carlos Salvador. El diputado navarro alaba la «inteligencia emocional» que para resolver los siempre arduos asuntos fiscales del régimen foral empleó el extitular de Hacienda.

    Tardà no olvida la gestación de la Ley de Dependencia, pero tampoco el fiasco que le deparó que fuera «dinamitada» por falta de financiación.

    Es lógico que estos cuatro parlamentarios, tras 15 años ininterrumpidos en el Congreso, retengan frustraciones.

    Aun con sensaciones entremezcladas por el modo en que queda apartado, Xuclá ve con aflicción la reciente sucesión de acontecimientos en Cataluña, así que no extraña que su peor recuerdo sea «la última legislatura y su diálogo de sordos».

    Tardà, más vehemente, reprueba «la represión» a un «pueblo pacífico como el catalán», así como la redacción final de la Ley de Memoria Histórica.

    El socialista Torres Mora emplea la palabra «desgarro» para describir su peor momento en el Congreso, que no fue otro que la explosión que vivió el PSOE antes de abstenerse en la investidura como presidente de Mariano Rajoy en octubre de 2016.

    No usa el mismo término Salvador, pero poco le falta cuando retrocede a la ruptura con el PP por el apoyo de UPN a los Presupuestos de 2009.

  • FELICIDAD Y AMISTAD

    Al final, el Congreso se hace una segunda casa, incluso la primera, reconocen muchos diputados y diputadas. ¿Cómo no hacer amigos?

    Xuclá coloca en sus preferencias a Josu Erkoreka y a Aitor Esteban, los dos últimos portavoces del PNV en el Congreso, en tanto que Tardà se emociona con el cariño que le transmitió siempre José Antonio Labordeta.

    Carlos Salvador tiene incluso «un hermano», y se llama Guillermo Mariscal, del PP, a quien dedica un sinfín de elogios y prevé un brillante porvenir.

    No serán hermanos pero están a punto de serlo Torres Mora, Juan Luis Gordo y Cipriá Ciscar, tres veteranos a los que en broma les llamaban «el Politburó».

    Con compañeros de viaje así es más fácil ser feliz.

    Y con «la calidad humana» del personal de la Cámara y el «respeto» de los periodistas, dice Xuclá, o el privilegio de estar en el mejor sitio posible si se ama la política, lo raro es no serlo.

    Pese a todo.

Ángel A. Giménez

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