Rafael Silva
Ilustración de ElKoko

Las nuevas derechas y ultraderechas, esas que visten traje y corbata, y que no necesitan Ejércitos para dar Golpes de Estado, están evolucionando de una manera muy peligrosa. Aunque su discurso general es fácilmente distinguible, estas derechas se amalgaman, muchas se esfuerzan por ayudar a su tejido social próximo (dando preferencia a los nacionales, lo cual evidencia su xenofobia), y practican constantemente la criminalización de un chivo expiatorio en el cual descargan todas las culpas.

 

Esta nueva derecha promueve un negacionismo muy peligroso, multifacético y que se manifiesta a saber en distintos ámbitos: en el racismo, en el sexismo y en el ecocidio que practicamos contra nuestro planeta. Todo ello deriva en general de los peligrosos valores del neoliberalismo imperante, pero esta derecha, envalentonada por su crecimiento mundial (ante la incapacidad de una izquierda de ofrecer alternativas y ser valiente para desplegarlas cuando gobierna), está atacando todas las bases que sustentan la vida en sociedad y que además atacan a los ecosistemas naturales de los cuales dependemos como especie. Y así, las principales manifestaciones negacionistas podrían ser las siguientes:

1.- El negacionismo colonial. La agitación de la patria es uno de los argumentos preferidos de esta nueva derecha ultranacionalista, neofascista y sectaria. Este negacionismo es también muy apoyado por los sectores más religiosos, y consiste en blanquear la historia criminal de muchos imperios que en el mundo han existido. En vez de ello, aluden a las “gloriosas gestas” del pasado, como intentando recuperar siempre un tiempo que según ellos fue mejor y se ha perdido, y que necesitan que vuelva. La identificación con los símbolos patrios, la apropiación misma del concepto de “patria” de forma homogénea e incluso purificadora es instada desde estos movimientos, excluyendo a los que no piensan como ellos tildándolos de “anti-patriotas” y cosas por el estilo.

2.- El negacionismo patriarcal. Esta nueva ultraderecha agita también el fantasma de la, según ellos, perversa “ideología de género”, que ha puesto en peligro los derechos del varón para hacer primar los de la mujer. En este sentido, la derecha niega el propio concepto del patriarcado, no lo asume ni lo comprende, ni se molesta siquiera en tomarlo en consideración. Su atrofiada concepción machista les provoca una visión miope de la sociedad, para seguir invocando el cómodo reparto de roles femeninos y masculinos, y continuar discriminando, denigrando y maltratando a las mujeres.

3.- El negacionismo climático. También aluden aquí a la “corrección política del establishment” intentando negar algo que ya ha sido demostrado científicamente por activa y por pasiva, que es la degradación de las condiciones ambientales de nuestro planeta que el capitalismo desbocado está provocando. El negacionismo climático niega la existencia de un cambio climático, o bien niega que sea debido a la intervención humana, y por supuesto, niega que estemos asistiendo ya, debido a todo ello, a un auténtico colapso civilizatorio, por agotamiento de los combustibles fósiles y de materias primas que no nos permitirán continuar con nuestros modelos de vida actuales.

4.- El negacionismo racista. Según ellos, ni una sola gota de racismo o de xenofobia corre por sus brutales argumentos, y sólo aluden a que somos víctimas de una “invasión”, que nuestra cultura peligra, que los extranjeros destruirán nuestra civilización, y que hemos de luchar frente a todo eso. Pero lo cierto es que sus propuestas destilan un insultante y denigrante racismo y odio hacia el extranjero, que colocan como típico chivo expiatorio de los problemas de los nacionales, y de ahí viene el “América Primero” de Donald Trump, o el “España Primero” de Vox, por poner tan solo dos evidentes ejemplos.

Existen no obstante muchos más negacionismos que los aquí señalados. En general, la derecha neofascista y ultranacionalista ataca prácticamente todos los campos de avance social, intentando derogar leyes de educación sexual, leyes de igualdad de sexo, leyes del aborto libre, leyes laicistas, leyes de identidad de género, leyes de memoria histórica, leyes de integración de migrantes, leyes contra el cambio climático, leyes a favor de la igualdad socioeconómica…leyes en general a favor de los derechos humanos. Debemos cortar el paso a esta peligrosa derecha negacionista, pues en caso contrario asistiremos a una involución en todos los órdenes de nuestra vida. Su discurso decadente, androcéntrico, casposo, violento, trasnochado, patriarcal, imperial, antropocéntrico, especista, colonial, heteronormativo, ecocida, anti-igualitario y neoliberal nos llevará, si no lo impedimos, por muy mal camino.

Frente a todos estos negacionismos de la derecha, sólo nos valdrá la denuncia de sus perversos postulados, y la agrupación de todos los movimientos y colectivos que, aunando sus fuerzas, sean capaces de hacer ver la verdadera faz de este neofascismo emergente. En este sentido, movimientos indígenas, sindicales, de desempleados, de precarios, de pensionistas, de migrantes, ecologistas, feministas, animalistas, LGTBI, laicos, etc., deben converger en su denuncia clara y común frente a este peligroso discurso fascista de la nueva ultraderecha. Como es lógico, esta ultraderecha se revolverá contra estos movimientos, y los convertirá en los anti-patriotas, uno de sus mejores mecanismos de autodefensa. Es nuestro deber anular las caretas de la ultraderecha, quitar sus disfraces, desmontar sus argumentos, y frenar su peligroso discurso alabador de la barbarie. ¡No pasarán!