► Aunque los precios crecen hasta un 0,4% persiste un escenario de baja inflación, como consecuencia entre otros motivos del contexto de desaceleración económica.
► Frente a este escenario, UGT demanda aumentos salariales, sueldos mínimos por convenio de 1.000 euros y mejora del SMI, para incrementar la capacidad adquisitiva de los trabajadores y trabajadoras. Esto permitirá relanzar el consumo y un crecimiento económico sostenido.
► El sindicato exige la conformación cuanto antes de un Gobierno para que apruebe unos Presupuestos Generales del Estado que faciliten el reparto de la riqueza y en consonancia con el contexto actual.

El IPC de noviembre ha aumentado un 0,2%, situando la tasa interanual en el 0,4%, un incremento moderado, pero algo superior al registrado en los dos meses anteriores, donde los precios se situaron en un 0,1%.
La explicación a esta subida del IPC se encuentra en la bajada de precios que experimentaron algunos alimentos (especialmente las frutas) y los carburantes en noviembre del año pasado. Este año, en cambio mantienen una tónica de estabilidad que produce ese repunte observado. Se trata de un comportamiento previsto que no implica ninguna sorpresa en el escenario de fondo.

El precio de la electricidad, uno de las mayores causantes de las bajas tasas de inflación, ha vuelto a disminuir en noviembre.

La inflación subyacente, que elimina el efecto de los precios energéticos y de otros componentes cuyos precios son más variables, se situó en el entorno del 1%, consolidándose unas cifras históricamente bajas (en la década anterior a la crisis, la inflación subyacente media anual se situaba en tasas por encima del 2,0%)

Este marco de baja inflación es una consecuencia lógica de la década de crisis, donde los hogares experimentaron fuertes pérdidas de poder adquisitivo, fenómeno que se observa a nivel europeo.

Por otro lado, ante las expectativas de ralentización económica, los hogares aumentan la tasa de ahorro y las empresas no elevan los precios para no perder cuota de mercado.

En este escenario de cautela, UGT considera que sería una buena noticia la conformación de un gobierno estable, lo antes posible, que pueda redirigir los Presupuesto Generales del Estado en un camino apropiado a este contexto económico.

Es preciso también activar el consumo con aumentos salariales. En este sentido finaliza 2019 y los salarios mínimos de convenio tienen que subir en 2020 a 1.000 euros mensuales, tal y como acordamos con la patronal CEOE en el Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva. Es la forma también de garantizar un crecimiento económico sostenido.