Más de una decena de sindicatos argelinos rechazaron hoy la invitación del primer ministro, Noureddine Bedoui, a participar en las consultas para la formación de un gobierno de concertación que pilote la transición ordenada por el presidente, Abdelaziz Bouteflika, gravemente enfermo.

Según la agencia oficial APS, la invitación fue extendida este domingo por el propio Bedoui y el nuevo viceprimer ministro, Ramtam Lamamra, con el objeto de que el nuevo Ejecutivo «carezca de afiliación política y refleje de manera significativa las características demográficas de la sociedad argelina».

Ambos fueron designados a dedo por el propio Bouteflika hace una semana, horas después de que se publicara un mensaje a la nación en el que el enfermo mandatario renunciaba a la reelección y aplazaba las presidenciales previstas para el 18 de abril.

Una decisión histórica fruto de la presión de las calles de todo el país, escenario desde el pasado 22 de febrero de protestas contra el Bouteflika y contra su régimen militar, al que los manifestantes tildan de corrupto.

«Nos unimos al pueblo para una ruptura con el modo de gestión de los asuntos del Estado actual. Hemos explicado que el sindicato no puede participar» en la creación de ese gobierno, afirmó Lyes Merabet, presidente del Sindicato Nacional de Profesionales de la Salud Pública (SNPSP).

En la misma línea se pronunció Mezian Merian, coordinador del Sindicato Nacional Autónomo de Profesores de Enseñanza Secundaria y de Técnico (SNAPEST), quien aseguró que ha rechazado la oferta «por falta de claridad».

«No se nos ha facilitado ninguna información clara sobre el orden del día de la reunión en el palacio de gobierno», explicó al diario digital local Actu-fil.

«Estamos en una coyuntura política difícil, y con el fin de evitar las malas interpretaciones, la transparencia es más que necesaria. Si se trata de un diálogo, debe hacerse en un marco organizado y oficial», afirmó.

Una razón similar a la expresada por el Consejo Nacional de Profesores de Enseñanza Superior (CNES) y el resto de los principales sindicatos del país.

«Hemos estado desde el inicio movimiento popular el pasado 22 de febrero junto al pueblo argelino. Nuestro lugar natural es en las filas del pueblo para defender sus derechos y materializar sus legítimas ambiciones», señaló la CNES en un comunicado.

La formación de un gobierno de concertación es la base del plan trazado por el entorno político de Bouteflika que incluye la convocatoria de una Conferencia Nacional inclusiva que debe preparar nuevas elecciones presidenciales.

Aunque las manifestaciones buscaban en principio la renuncia de Bouteflika, gravemente enfermo desde que en 2013 sufriera un agudo derrame cerebral, prosiguen de forma masiva cada viernes ya que se considera que el plan de transición es una maniobra del régimen para perpetuarse.

El pasado viernes, cientos de miles de argelinos desbordaron por cuarta semana consecutiva las calles del país, para exigir «un verdadero cambio» que permita salir a Argelia de la aguda crisis económica que padece desde que en 2014 se desplomara el precio del petróleo y el gas, única riqueza que explota.

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