«La liberación y unificación total de África bajo un gobierno africano socialista debe ser el objetivo principal de todo revolucionario negro en cualquier lugar del mundo. Este es un objetivo que, cuando se consiga, logrará cumplir con las ambiciones de los africanos y de los afrodescendientes en todo el mundo. Al mismo tiempo, impulsará el triunfo de la revolución socialista internacional y ayudará a que se siga progresando hacia un comunismo mundial, bajo el cual, toda sociedad se rige por este principio: de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades». Osagyefo Kwame Nkrumah

El panafricanismo revolucionario nos llama a la unión y a la lucha definitiva contra el neocolonialismo. El camino hacia una África socialista unificada

El Partido Revolucionario Popular Africano (A-APRP) te da las gracias por participar en la conmemoración del Día de la Liberación Africana de 2019. Este día especial de trabajo, estudio y organización se ha convertido en una institución no solo a lo largo y ancho de África, sino también en todos los rincones del mundo donde se ha separado, esclavizado y oprimido a los africanos.

El Día de la Liberación Africana es un elemento clave para el « panafricanismo revolucionario ». A algunos este concepto puede resultarles desconocido, pero todos los africanos que han sufrido o presenciado el terrorismo policial, la guerra, el robo de los recursos naturales, la pobreza y las enfermedades generalizadas, la discriminación racial, la falta de educación y otros tantos problemas entienden perfectamente su significado. No son solo los africanos que viven en un lugar concreto del mundo quienes van a tener que afrontar estos retos.

Todos los africanos de todas partes están involucrados en una lucha desesperada por la supervivencia y son demasiados los que la están perdiendo. La victoria es algo más que obtener puestos en el gobierno local, o tener en propiedad pequeños negocios, o ser miembro en consejos de administración, o incluso tener el apoyo de organizaciones no gubernamentales con buenas intenciones. La liberación africana legítima necesita el poder. El poder no es dinero. El poder no es fama. El poder no es tener una relación estrecha con aquellos que sustentan el poder. Cuando los africanos consigan el poder real, África y todo el pueblo africano a nivel mundial tendrán la capacidad de decidir y seguir su propio destino sin que nadie pueda detenerlos.

El panafricanismo revolucionario es la estrategia más efectiva para conseguir el poder. Es una estrategia implementada por el pueblo africano organizándose a nivel mundial para conseguir un objetivo principal: la liberación total y la unificación de África bajo el socialismo .

La liberación total

La liberación total de África es un elemento decisivo para el panafricanismo. Puede que los países africanos tengan presidentes, primeros ministros y parlamentos, pero la mayoría de estos países no están bajo control africano. Son los gobiernos occidentales y las empresas extranjeras quienes controlan, en gran medida, África. Los países europeos se dieron cuenta ya en el siglo XIX que África posee una enorme cantidad de recursos naturales de un valor incalculable. Este continente tiene oro, petróleo, coltán, cromo, bauxita, diamantes y otros muchos minerales valiosos.

En 1885, los países europeos ya habían decidido colonizar y dominar los países africanos para tener pleno acceso a la riqueza del continente. La resistencia africana contra el colonialismo fue larga y virulenta. A finales del siglo XX, esta resistencia ya había conseguido expulsar a los gobiernos europeos de África y la independencia teórica de los países africanos. Sin embargo, esta independencia no era real. Reticentes a renunciar al acceso a los recursos naturales africanos tan valiosos, los imperialistas idearon un nuevo tipo de colonialismo que, en apariencia, no lo era. Este nuevo tipo de colonialismo (o neocolonialismo ) depende en gran medida de que los africanos que, de una forma u otra, controlan las riendas de los gobiernos africanos, traicionen a su pueblo.

Algunos de estos jefes de Estado neocolonialistas africanos son dictadores despiadados, como Mobutu Sese Seko , del Congo, quien durante su mandato tiránico robó gran parte de los fondos del país y mandó ejecutar a incontables personas. Estados Unidos y Europa occidental hicieron caso omiso a sus crímenes durante muchos años porque él permitía a los intereses extranjeros robar y explotar los recursos del Congo. Todavía siguen existiendo otros funcionarios públicos neocoloniales africanos que tienen buenas intenciones, pero el tan bien organizado sistema imperialista los coacciona y controla (por ejemplo, cuando fuerzas externas dominan un territorio). Incluso estos funcionarios públicos se ven obligados a cumplir las instrucciones de sus titiriteros en Estados Unidos y Europa.

El control imperialista de África se ejerce mediante la fuerza. Si un dirigente africano intenta seguir su propio rumbo, incluso después de sufrir amenazas y de ser coaccionado, las agencias de inteligencia de los gobiernos occidentales organizarán un golpe de Estado o, en algunos casos, planearán un asesinato. Otras veces, cuando un dirigente africano intenta actuar de forma independiente y, además, establece defensas efectivas para subvertir, los países imperialistas pueden recurrir a la guerra económica.

Esto mismo ocurrió en Zimbabue . El partido gobernante (la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico) inició un programa para devolver a los africanos la tierra ocupada por los colonizadores europeos. Como respuesta, Estados Unidos, Inglaterra y otros países occidentales iniciaron e impusieron un bloqueo económico contra Zimbabue durante muchos años. Como consecuencia, se produjo una profunda recesión económica y, a su vez, una inestabilidad social y política.

El imperialismo tampoco es reacio a utilizar las fuerzas armadas contra aquellos que no cooperen con los planes neocoloniales . Con la creación del Comando de Estados Unidos para África ( AFRICOM ), se facilitó el uso de estas fuerzas. El objetivo del AFRICOM es dominar África militarmente sin que parezca que se la está dominando. Su funcionamiento consiste en que las fuerzas militares estadounidenses actúan como «asesores» entre bastidores de los ejércitos de los países africanos. Dirigen a estos ejércitos africanos para que lleven a cabo misiones que promuevan los intereses imperialistas.

Un ejemplo es el liderazgo del AFRICOM en el derrocamiento y asesinato despiadado de Muamar al Gadafi en Libia . El AFRICOM armó a las fuerzas reaccionarias y racistas, cuya campaña de terror permitió a Estados Unidos y Francia obtener el control de los campos petrolíferos libios y acabar con los planes de Gadafi, quien quería crear una moneda panafricana independiente respaldada por el oro. En la actualidad, el AFRICOM realiza operaciones en casi todos los países africanos.

El panafricanismo exige que África se libere totalmente de todas estas fuerzas e intereses extranjeros para que no solo pueda gobernarse a sí misma de forma legítima, sino para que también pueda controlar sus riquezas naturales en beneficio de su propio pueblo tanto en África como en otras partes del mundo.

Unificación

«Divide y vencerás» es una estrategia muy antigua que utilizan los opresores. África está totalmente dividida y es, por esta razón, que solo se logrará el panafricanismo una vez África esté unida. En primer lugar, ¿cómo se dividió África? A finales de 1884, las grandes potencias europeas que soñaban con poseer la riqueza de África llegaron a la conclusión de que no tenía ningún sentido luchar unos contra otros porque en África había suficiente riqueza para que todos la explotasen. Los portavoces de varios países europeos se reunieron en Berlín, donde cortaron y distribuyeron en porciones un mapa de África tal y como uno cortaría una tarta de cumpleaños. Cada país europeo procedió a la colonización del territorio africano que se le había asignado.

Al dividir el continente africano, Europa no prestó ninguna atención a las comunidades y a los Estados-nación que ya existían. Establecieron las fronteras y los límites según les convino y, en el proceso, muchos africanos con diferencias políticas y sociales se vieron obligados a relacionarse con aquellos que realmente no querían que formaran parte de sus comunidades. Las diferencias en el idioma y otros factores generaron tensiones y divisiones dentro de las colonias y, por lo tanto, estos territorios eran mucho más fáciles de dominar.

A pesar de los conflictos intraafricanos dentro de las colonias, la resistencia al colonialismo comenzó . A medida que estos movimientos cobraron impulso, durante la Segunda Guerra Mundial, se dieron las condiciones para que los países africanos comenzaran a obtener, al menos, la independencia teórica. La guerra había terminado con los recursos y cambiado el foco de atención de Europa, por lo que ya no tenía capacidad para mantener el control directo de sus colonias. La independencia marcó el inicio de una nueva era de lucha.

Kwame Nkrumah , el primer presidente de Ghana, se convirtió en un firme defensor del panafricanismo. Otros jefes de Estado, como Sékou Touré , de Guinea, y Patrice Lumumba , del Congo, se hicieron eco de estos llamamientos para disgusto de Estados Unidos y de Europa occidental. El interés continuado por explotar África hizo que estos revolucionarios africanos se convirtieran en una amenaza para quienes entonces estaban tratando de establecer un nuevo tipo colonialismo o neocolonialismo. En consecuencia, Nkrumah fue derrocado por un complot ideado por la CIA. Touré fue atacado reiteradas veces y acosado por los franceses. Lumumba fue asesinado por los secuaces africanos de la CIA. Otros revolucionarios africanos también fueron el objetivo de las fuerzas imperialistas en los años siguientes .

Estos ataques contra los revolucionarios africanos y contra las fuerzas revolucionarias se han realizado con facilidad a lo largo de la historia debido a la desunión en África. Por ejemplo, un país que ha expulsado al control imperialista y que recorre un camino revolucionario puede considerarse como una «zona liberada». Sin embargo, un país fronterizo suyo puede seguir siendo una «zona bajo control enemigo» que todavía soporta la carga del dominio occidental. Un país como este se puede utilizar como base de operaciones para los ataques e invasiones al país vecino liberado. Tal estrategia no se llevaría a cabo si toda África se uniera en contra del neocolonialismo.

Todavía existe un beneficio mayor y más importante que se conseguiría gracias a la unión de África. Para entenderlo, imagina que el estado de Nueva York, en los Estados Unidos, fuera un país independiente y soberano. Incluso estar compuesto por una de las ciudades más grandes y cosmopolitas del mundo no le proporcionaría demasiado poder o influencia en la escena mundial. No solo las superpotencias mundiales, sino también muchos de los países pequeños, arrollarían con ella económica, diplomática y militarmente. No obstante, si unes Nueva York con los otros 49 estados que en su conjunto se hacen llamar los Estados Unidos de América, entonces Nueva York, junto con estos otros estados, se convierte en una potencia a tener en cuenta. Los más de cincuenta pequeños países en África no son diferentes. Por sí solos no tienen más poder del que tendría un «país» llamado Nueva York. Pero, si todos estos países se unieran para formar los Estados Unidos de África, no existiría otro país en el planeta con mayor poder económico, diplomático y político . Esto solo puede tener consecuencias positivas para los africanos de todo el mundo.

Socialismo científico

Cuando se produzca la unión de África para establecer el panafricanismo, el socialismo científico deber guiar y gobernar la economía del continente . Muchos africanos no solo no incluyen al socialismo científico en sus prioridades, sino que ni siquiera saben qué es. Realmente, no es tan complicado como parece.

Todo país siempre se ha enfrentado a una pregunta fundamental: «¿cómo vamos a gestionar el dinero de la nación y sus recursos?». Si aquellos que responden a la pregunta creen en un enfoque capitalista de la economía, dirán: «Pongamos la riqueza de la nación en manos de un pequeño grupo selecto. Este grupo tiene la capacidad de determinar si las amplias masas populares compartirán esta riqueza y, de ser así, hasta qué punto». África ya ha experimentado durante años el capitalismo y los resultados no han sido buenos. Entre otras cosas, el capitalismo aportó a África el comercio de esclavos, el colonialismo, la pobreza generalizada, los desastres ambientales, las guerras, el robo y la explotación de los recursos naturales por parte de extranjeros, la corrupción y las enfermedades. Existe otro camino que África debe seguir. El camino socialista.

Un socialista diría: « Pongamos la riqueza de la nación en manos de todos. Esto garantizará que las decisiones sobre cómo administrarla siempre serán en beneficio de las amplias masas populares. El propio pueblo nunca tomaría deliberadamente decisiones que le perjudicaran». ¿Por qué, por ejemplo, decidiría permitir que las empresas extranjeras vinieran a África a robar su petróleo y sus minerales más valiosos? El socialismo tiene mucho sentido. Es un acercamiento científico a la economía porque está basado en criterios concretos y prácticos en vez de en nociones románticas y teóricas sobre cómo el dinero y los recursos deben gestionarse.

¿Qué debes hacer tú?

Los africanos, como el resto de pueblos, tienen un papel que desempeñar en la guerra contra el neocolonialismo. El Partido Revolucionario Popular Africano sabe que lo mejor que pueden hacer los africanos es liberar a África del control de los dirigentes títeres africanos, de las grandes empresas y de las fuerzas militares extranjeras que han bloqueado el petróleo africano, los minerales valiosos y los demás recursos naturales para la explotación capitalista.

Una vez esto se haya conseguido, el capitalismo deberá ser reemplazado por un gobierno y una economía socialista que unifique todo el continente en un solo país. El socialismo es imprescindible porque, a diferencia del capitalismo, que permite que la riqueza y el poder se concentren en manos de una pequeña minoría, le entrega el poder y la riqueza a todo el mundo. Estos recursos podrían estar disponibles, entonces, para el pueblo combatiente de todos lugares. La liberación total y la unificación de África bajo el socialismo científico se conoce como « panafricanismo» y es el objetivo principal del Partido Revolucionario Popular Africano.

Una sola persona no podrá conseguir la implantación del panafricanismo. La propaganda capitalista sobre el individualismo genera mitos de las hazañas impresionantes de personas solas, cuando realmente nadie por sí mismo logra nada importante. Incluso muchos de los oprimidos consumen por ósmosis estas ideas individualistas y luego esperan en vano a un líder que les rescatará de su miseria. Este mesías mortal nunca llegará porque no es posible que una sola persona, incluso una con buenas intenciones, libere al pueblo. Sin embargo, cuando las personas trabajan juntas, tienen la capacidad de vencer incluso la hostilidad más feroz de las fuerzas opresoras . La organización es el material del que están compuestas las revoluciones. La organización tiene un compromiso firme y permanente que implica tanto trabajo como estudio. El miembro de la organización participa en un proceso constante y colectivo de autoeducación a fin de garantizar que todo trabajo realizado en nombre de la organización se realice con pleno conocimiento y sea efectivo.

¿Qué debes hacer tú? Debes unirte a una organización. África te necesita. El pueblo africano repartido por el mundo te necesita. El pueblo combatiente en las neocolonias te necesita. El Partido Revolucionario Popular Africano (A-APRP) te necesita. En el A-APRP, tendrás una oportunidad tanto para ayudar a tu pueblo como para aprender las cosas que las universidades no enseñan y para adquirir conocimientos que te convertirán en el organizador más eficaz que puedas ser. Inscríbete en el programa de trabajo y estudio del A-APRP ahora.

Texto original en inglés: African Puppets of Imperialism Must Go!

Traducido por Coral Ortega Marcos para Umoya.