Las elecciones locales en Inglaterra e Irlanda del Norte celebradas este jueves podrían dejar a un claro perdedor, el Partido Conservador, que se encuentra en horas bajas de popularidad por su cuestionada gestión de la crisis «brexit».

Inglaterra escogía hoy a 8.225 representantes de 243 ayuntamientos además de a seis alcaldes de las ciudades de Bedford, Copeland, Leicester, Mansfield, Middlesborough y North of Tyre, mientras que los norirlandeses votaron a los 462 miembros que componen los once consejos regionales.

Aunque el resultado de los comicios no se conocerá hasta mañana, de acuerdo con las predicciones del experto en sondeos Robert Hayward, la formación de la primera ministra, Theresa May, podría perder 800 de los 4.901 escaños que ocupa en estos momentos en los ayuntamientos donde se eligieron concejales este jueves.

Los principales beneficiarios de la debacle «tory» serían los laboristas de Jeremy Corbyn, que suman ahora 2.105 escaños, y los liberaldemócratas, que cuentan con 647 concejales.

Según Hayward, los de Vince Cable podrían ganar 500 de los escaños perdidos por los conservadores, mientras que el Partido Laborista ganaría 300.

Por otro lado, en Irlanda del Norte, el Partido Democrático Unionista (DUP), mayoritario entre la comunidad protestante, aspira a aumentar los 130 asientos que logró en 2014, 25 más que el nacionalista Sinn Féin, antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA) y principal fuerza entre los católicos.

La campaña en la provincia británica ha estado marcada por el asesinato el mes pasado de la joven periodista Lyra McKee, de 29 años, a manos de la banda terrorista disidente Nuevo IRA.

Los electores ingleses, exceptuando Londres, y los norirlandeses estaban llamados hoy a votar en los colegios electorales que permanecieron abiertos desde las 6.00 hasta las 21.00 GMT en una jornada que transcurrió sin incidentes.

A lo largo de este viernes se irá completando el recuento de votos, aunque todo apunta a que los pronósticos irán por buen camino en lo referente al Partido Conservador, cuyo resultado tiene pinta de distar mucho del cosechado en mayo 2015.

Entonces los «torys» consiguieron su máximo de asientos, coincidiendo con la última mayoría absoluta del partido en unas elecciones generales que consiguió ese mismo día David Cameron, con 331 diputados en la Cámara de los Comunes y un 36,9 % de los votos.

Ahora, bajo la dirección de May, el partido se encuentra en un momento delicado por el desgaste de la gestión del «brexit», que ha tenido que ser retrasado hasta el próximo 31 de octubre ante la incapacidad del Parlamento de aprobar el acuerdo de salida sellado entre Londres y Bruselas.

Parte del electorado tradicionalmente conservador que defiende un «brexit» duro podría castigar a May por no haber cumplido con su promesa de materializar la ruptura con la Unión Europea (UE) el 29 de marzo, votos que podrían ir a parar al Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP).

A pesar de la influencia que el divorcio con el bloque comunitario tendrá en los resultados de estos comicios, también afectarán cuestiones locales y estas no podrán considerarse un preludio de las, ya parece que inevitables, elecciones al Parlamento Europeo.

Esto se debe a que dos de los partidos que concurren a esas elecciones, los recientemente creados Partido del Brexit y Change UK -que aboga por la celebración de un segundo referéndum-, no concurren a esta cita local con las urnas.

El Reino Unido deberá participar en la elecciones al Parlamento Europeo (PE) a partir del próximo 23 de mayo si, para entonces, la Cámara de los Comunes no ha logrado aprobar el pacto de salida, algo que se antoja complicado en tan poco margen de tiempo y después de que los diputados ya lo hayan rechazado en tres ocasiones anteriores.

Fuente