Glencore, la multinacional de la que depende la fábrica asturiana, se ha comprometido hoy a abrir un proceso de diálogo para atender las demandas de los 49 trabajadores y trabajadoras que sufren severos problemas de salud.

En noviembre de 2012, 49 personas fueron intoxicadas con mercurio, plomo y otros metales pesados en Asturiana de Zinc, filial de Glencore en Asturias. Actualmente, sufren secuelas graves y enfermedades como Parkinson, producidas por metales pesados, especialmente mercurio.

El colectivo lleva años luchando para que Asturiana se haga cargo de la atención médica y de la ayuda económica que les permita una vida digna. La empresa no ha querido atender sus peticiones, pese a que algunos afectados han llegado a mantener una huelga de hambre 18 días.

Hasta Suiza se ha desplazado una delegación de estos trabajadores junto a Rafa Mayoral. Allí han sido recibidos por varios representantes de Glencore que han mostrado su interés por establecer una comunicación que permita llegar a “un acuerdo satisfactorio para los afectados”.

Mayoral ha explicado que se ha puesto encima de la mesa la responsabilidad que tiene la multinacional por el accidente que se produjo en Asturiana de Zinc, y la necesidad de que se haga responsable, ofreciéndoles un equipo médico que trate las secuelas que padecen.

Por otra parte, les han planteado que les reconozcan la contingencia laboral y las incapacidades que sufren. Otra de las exigencias trasladadas ha sido que se articule un mecanismo de indemnización.

Mayoral: “Esperemos que esos contactos sean positivos para los afectados, así como para todos los trabajadores que sufran un accidente laboral”.

A la salida del encuentro, Mayoral ha destacado que “hay diálogo y voluntad de la multinacional para ponerse en contacto con su empresa en España y facilitar una solución”.

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