Este sábado, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, completó su marcha de Galicia, con la promesa de seguir sirviendo a la tierra madre y a los gallegos y ser «útil a una España crispada» y «fragmentada» y a «un gobierno tan débil como el actual».

Pero ¿qué ha hecho realmente Feijóo en la Xunta de Galicia los últimos 13 años? Todo el mundo habla de sus cualidades como gestor, pero es difícil precisar sus éxitos. El primer gran asunto que el recién estrenado líder del PP puso sobre la mesa con su reunión con Pedro Sánchez ha sido el económico, tras las consecuencias de la guerra de Ucrania, con una inflación disparada como nunca se ha visto en los últimos 37 años. El ingrediente estrella de este asunto es una bajada fiscal.

Promesas en materia tributaria

Como precandidato a la presidencia del PP cargó contra el Ejecutivo asegurando que el Gobierno se estaba forrando con el incremento de la luz y la gasolina, sin embargo, se olvidó de mencionar que Galicia es la séptima comunidad que más dinero recibe por el impuesto de los hidrocarburos y destacó que como presidente de la Xunta bajó los impuestos en 1.200 millones de euros.

Luces y sombras del mandato de Feijóo en Galicia
Luces y sombras del mandato de Feijóo en Galicia

En 2009, una de las grandes propuestas de su primera campaña era reducir un 8% el tramo autonómico del impuesto sobre la renta de las personas físicas cuya nómina no supere los 22.000 euros, sin embargo, en su cuarto día como presidente de la Xunta anunció que la medida quedaba aplazada hasta que la economía lo permitiese.

En 2014, 2016 y 2022, Feijóo ha impulsado tres rebajas del IRPF en Galicia. En el primer caso, el tramo mínimo pasó del 12% al 11,5%. En el segundo lo redujo al 9,5%, pero cambiando ese primer escalón de 17.707 a 12.450 euros y este año lo ha bajado hasta el 9,4%.

Además, nunca ha llegado a suprimir el impuesto de patrimonio, aunque lo ha bonificado en un 25%. Lo que sí ha eliminado es el impuesto de sucesiones para herencias que no superen el millón de euros, una medida que entró en vigor en 2020 y que fue criticada porque, por ejemplo, si la herencia supera dicho millón en mil euros solo hay que tributar por los mil euros.

Empleo

En 2009, cuando fue nombrado presidente de la Xunta de Galicia, la comunidad contaba en el tercer trimestre de ese año con 161.000 parados y 13 años después, cuando ha decidido poner punto y final como líder del Gobierno autonómico, la deja con 141.000 parados registrados en los tres primeros meses de 2022.

En cuanto al Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad, pasó de 56.303.657 millones en 2009 a 59.105.226 en 2020, sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La doctora en Economía de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) María Cadaval ha manifestado a El HuffPost que el nivel de PIB de 2008 no se recuperó hasta una década después, en 2018, con más de un año de retardo con respecto a la media nacional.

Cadaval ha recordado además la crisis económica que marcó el inicio de la era Feijóo con un incremento del desempleo, cierre de actividades (Ferroatlántica, Isowat, Poligal, Endesa en As Pontes o Naturgy en Meirama), la pérdida de las dos cajas de ahorros (Caixa Galicia y CaixaNova), y la menor presencia en los mercados internacionales.

La doctora en Economía ha explicado que «en 2021 el peso relativo del sector primario no había variado con respecto a 2015 (5,4% sobre el PIB, tres décimas menos), tampoco el de la construcción, (alrededor del 7% el PIB), sí en cambio ha caído el peso relativo de la industria, que perdió dos puntos (del 18,8% al 16,8%) y subió el de la Administración Pública en dos puntos, así como en otro punto las actividades profesionales, manteniéndose el sector servicios en el mismo nivel, alrededor del 44% del total”.

Cadaval considera que mientras otros países o regiones aprovecharon la etapa de recuperación de entre 2014 y 2019 para crecer de “una manera diferente a la anterior”, conscientes de las modificaciones que se estaban produciendo en la economía mundial, y apostando claramente por la I+D+i, la región gallega corrió pero no lo hizo a mayor ritmo que los demás, lo que explica que perviva un modelo económico clásico y con menos avances técnicos y organizativos, ya que no se ha aprovechado el quinquenio de crecimiento para reforzar el tejido productivo más que los demás ni para incrementar el nivel de resiliencia de su economía.

Por otra parte, la experta destaca como positiva la gestión de la administración pública que permitieron a Galicia mantener sus cuentas relativamente equilibradas, lo que se traduce en un menor endeudamiento relativo sobre PIB, con un cambio de tendencia significativo a partir de 2011, lo que permitió a la comunidad autónoma no tener que acudir a los mecanismos extraordinarios de liquidez y a la administración autonómica tener una estabilidad presupuestaria.

Educación

En el ámbito de la enseñanza, el dato más significativo ha sido el del número de centros educativos cerrados. En 2009 había 1.220 centros públicos y en 2020 la cifra era de 1.082, es decir, se cerraron 138 centros.

Xesús Bermello, secretario nacional de la Comisión Intersindical Galega (CIG) en la rama de Enseñanza, ha explicado a El HuffPost que los mandatos de Feijóo están marcados por los recortes en Educación: eliminó el acuerdo que reducía el horario lectivo del profesorado de primaria, que pasaba de 25 a 21 horas lectivas y volvió a incrementarlas a 25. También subió las de secundaria de 18 a 20 horas, incidiendo directamente en la carga de trabajo y en la calidad del sistema al tener que atender a más alumnado con menos tiempo para preparar las clases.

Bermello destaca también que hubo una merma significativa de las aulas, además del cierre de centros educativos, buena parte de ellos escuelas unitarias, un tipo de escuelas que van más allá de lo educativo y suponen un espacio social para la población de una aldea.

Sanidad

Feijóo se adelantó a otra comunidades o al propio Gobierno implementando las medidas de restricción o con grandes datos de vacunación durante la pandemia y, a pesar, de que  Galicia estrenó medidas en España como la obligación certificado covid para acceder a la hostelería, centros sanitarios o residencias de mayores, las críticas a la situación de la sanidad, especialmente en lo relativo a la atención primaria, han sido constantes.

En el último informe sobre la situación de la atención primaria elaborado por la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), se recoge que en 2019 el gasto social en este ámbito en Galicia fue del 11,96%, situándose en puesto 12 por comunidades.

Sin embargo, entre el 2010 y 2018 el porcentaje de gasto había caído casi un punto (-0,93%). En el siguiente ejercicio, Galicia dedicaba 188,16 euros por habitante en la atención primaria, lo que nuevamente, la situó en el duodécimo puesto de esta lista.

En Galicia, uno de cada diez médicos de familia tiene a su cargo más de millar y medio de pacientes, la segunda mejor cifra del conjunto del Estado, solo por detrás de Castilla y León.

En cuanto al tiempo de espera para acceder a una intervención quirúrgica la media es de 77 días frente a los 123 de la media nacional y para una consulta es de 56 días frente a la media de 89 de España. Todo esto, según los datos del Ministerio de Sanidad a fecha 31 de diciembre de 2021.

Ramón Barreiro, presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos en Galicia (CESM-Galicia), señala a El HuffPost que hay médicos de familia que tienen que atender hasta 70 pacientes al día e incluso a más de 100 en algunos casos. Además, considera que mirando hacia el futuro hay un problema de relevo generacional, ya que se jubilarán muchos profesionales pero las nuevas generaciones prefieren emigrar a otras comunidades  mejores condiciones salariales y laborales.

Por su parte, Malules Carbajo, secretaria autonómica de SATSE Galicia, destaca que la situación de la sanidad en Galicia es mala. «Llevamos años denunciando que faltan muchos enfermeros y enfermeras en la sanidad gallega y la pandemia nos ha dado la razón”, alertando de la precariedad de profesionales por tener que “trabajar con un volumen tan grande” de pacientes.

“Podrá presumir de otras cosas, si es que puede presumir, pero de una buena gestión sanitaria no puede presumir”, concluye Carbajo, citando como ejemplo el cierre de plantas de hospitales en verano o las excusas de que no que hay personal disponible en las listas.

Idioma

Después de 13 años de Feijóo en la Xunta, el Ejecutivo gallego ha recibido varios toques de atención desde organismos internacionales como el Consejo de Europa. El último de ellos, en abril del 2021, se trata de un análisis de las medidas impulsadas para cumplir con las recomendaciones del Quinto informe sobre el cumplimiento en España de la Carta Europea de las lenguas regionales o minoritarias (2012-2016).

Hace solo un año que el Consejo de Europa alertó de que su comité de expertos tiene “información que sugiere que la distribución de idiomas entre las materias escolares no es igual”, tras la implementación del decreto del plurilingüismo de la Xunta en la enseñanza.

El organismo europeo señala que “el número de asignaturas impartidas en gallego en los centros donde el inglés se ha introducido es tan bajo como 33%”, que “el gallego está presente en solo una fracción de los centros de educación infantil” o que el material didáctico en dicha lengua es “insuficiente”. Además, señala que la consecuencia de esta situación es que el porcentaje de menores de 15 años que no saben hablar gallego es del 23,9%.

Marcos Maceira, presidente de A Mesa pola Normalización Lingüística, critica la política lingüística realizada en el plano educativo a través del citado Decreto 79/2010, do 20 de maio, para o plurilingüismo no ensino non universitario de Galicia. “Lo que hizo fue prohibir el gallego en determinadas materias”, señala de asignaturas con gran peso de horas lectivas como Matemáticas, Física y Química o Tecnología, influyendo directamente el reparto de 50-50 entre castellano y gallego.

Población

Desde hace décadas Galicia se enfrenta a una elevada dispersión poblacional, que se traduce en una mayor concentración urbana y en la costa frente a las zonas de carácter rural y de interior.

El mismo año que Feijóo accedió a la Xunta de Galicia, la población se situaba en 2.794.796 personas. A fecha 1 de enero de 2021, el territorio contaba con 2.696.876 ciudadanos, es decir, 97.920 menos que cuando lo empezó. Los datos de cara a 2035 no son más optimistas. Se estima que para entonces la sangría demográfica se cobrará 178.257 gallegos respecto a cifras de 2020.

A mediados del año pasado había 84.945 niños de 0 a 4 años y 86.550 personas de entre 85 a 89 años. Cuando Feijóo se convirtió en presidente, las cifras eran de 111.883 frente a 57.790, es decir, la diferencia era de 54.093 pequeños más.

La primera fuerza de la oposición, el Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha sido uno de los más críticos con la política de fijación de población de Feijóo. Se estima que desde 2009 cerca de 200.000 jóvenes de menos de 29 años han hecho las maletas.

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