Dos décadas después de la primera vez, Luiz Inácio Lula da Silva, de 77 años, volvió a ser elegido presidente de Brasil. En su cuarto intento, el 27 de octubre de 2002, Lula ganó unas elecciones por primera vez. Fue en segunda vuelta y repitió cuatro años después.

Este domingo 30 de octubre, ha sido elegido presidente por tercera vez y derrotando, también en una segunda vuelta, a la ultraderecha de Jair Bolsonaro. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) volverá a ocupar la Presidencia de Brasil a partir del 1 de enero de 2023 y durante un solo mandato, que en Brasil es de cuatro años, tal y como él mismo anticipó.

Hace unos años, la victoria de Lula era algo impensable por lo que muchos consideran la mayor trama de corrupción que existió en la historia del país, pero en 2021 la Corte Suprema anuló las condenas, que le hicieron pasar 580 días en prisión, por una infinidad de errores procesales, recuperando así sus derechos políticos.

En 2005, un escándalo de sobornos parlamentarios llevó a la cárcel a 25 personas, incluyendo a varias de su entorno más íntimo.

Lula da Silva, décadas de lucha
Lula da Silva, décadas de lucha

En 2010, postuló como sucesora a Dilma Rousseff, se la impuso al partido y la convirtió en la primera presidenta de Brasil. Rousseff fue reelegida en 2014, pero fue destituida por presuntas irregularidades fiscales.

El escándalo impidió a Lula ser candidato a la Presidencia en 2018 y despertó a una ultraderecha que Jair Bolsonaro llevó al poder por la vía democrática.

«No desista nunca»

«No desista nunca», es un consejo que está siempre en la boca de este político, que dice haber sobrevivido a la miseria de su infancia y luego se fraguó en el sindicalismo, enfrentó a la dictadura militar, fundó el Partido de los Trabajadores (PT) y se convirtió en el líder más popular del país.

Se muestra orgulloso de haber dejado el poder en 2010 con una popularidad del 85%, según unas encuestas realizadas en su día, que nadie puso en duda. La alcanzó con una gestión liberal en lo económico, unas tasas de crecimiento que promediaron el 4%, un agudo acento social que sacó de la pobreza a 32 millones de personas, políticas que redujeron el desempleo al 4% y una vasta ampliación del acceso a la educación.

Lula da Silva se ha convertido este domingo en el primer brasileño que ha sido elegido tres veces para gobernar el país y lo ha conseguido veinte años después de la primera y, como entonces, ya avisa de que se verá obligado a reiterar el mayor deseo de su vida política: «Que cada brasileño pueda desayunar, almorzar y cenar cada día».

Ahora, al igual que hace veinte años, unos 33 millones de brasileños que se calcula que hoy pasan hambre, le esperan.

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