El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, regresa a la presidencia de un país totalmente polarizado, tras vencer en la segunda vuelta. Logró un 50,9 % de los votos, frente al 49,1 %  de su rival, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Lula ha resucitado cuatro años después de que se le impidiera participar en las elecciones y de pasar 580 días en prisión, por una condena de corrupción posteriormente anulada. En enero iniciará su tercer mandato.

«Hoy le estamos diciendo al mundo que Brasil está de regreso, que Brasil es demasiado grande para ser relegado a ese triste papel de paria del mundo», dijo Lula.

«No es una victoria mía o del Partido de los Trabajadores. Es una victoria de todas las mujeres y los hombres que aman la democracia, que quieren libertad, que quieren cultura, educación, fraternidad e igualdad», declaró Lula, quien subrayó que Brasil ha derrotado en las urnas «al fascismo y al autoritarismo».

Tras ser proclamado presidente electo por el Tribunal Superior Electoral, con menos de dos puntos porcentuales sobre el presidente Jair Bolsonaro, Lula se dio un baño de masas en la avenida Paulista, la principal vía de Sao Paulo, donde le esperaban miles de personas.

Silencio de Bolsonaro

«Todavía no sabemos si el actual presidente va a facilitar la transición», declaró Lula en aparente alusión al silencio de Bolsonaro, que casi cuatro horas después de la proclamación del resultado aún no había reconocido su derrota ni hecho declaración alguna.

No se sabe si impugnará o no los resultados, tal y como insinuó antes de los comicios. Pese a la victoria de Lula, el bolsonarismo ha salido fortalecido a nivel regional. 13 de los 27 estados de Brasil estarán gobernados por políticos apoyados por Bolsonaro.

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