El ya tristemente famoso viaje de fin de curso en Mallorca ha acabado provocando más de 450 contagios por coronavirus entre alumnos de Bachillerato de toda España. La mayoría, 320 de ellos, eran de Madrid, pero hay otros brotes más pequeños en Galicia, País Vasco o en la Comunidad Valenciana.

Todos tienen entre 17 y 21 años y se fueron a Mallorca a celebrar el fin de la EVAU. Allí hicieron una «boat party», dos botellones y acudieron a conciertos de reggaetón sin ningún tipo de medida de seguridad por parte de los organizadores.

Los alumnos dan su versión de los hechos y asumen que durante el viaje se saltaron en muchas ocasiones las medidas de seguridad. «Ha sido muy irresponsable por nuestra parte, la verdad. Pero no pensábamos que iba a pasar esto porque en teoría éramos negativos», explica a 20minutos cuenta una de las alumnas de Madrid que ahora está confinada.

A pesar de la pésima organización, reconoce que parte de la culpa la tuvieron ellos mismos: «El problema fue nuestro ya que nada más llegar al ferry se lío muchísimo. Y en Mallorca, pues el doble».

Muchos alumnos llegaron en ferry desde Valencia, y en ese viaje de siete horas en barco comenzó la fiesta dadas las nulas medidas sanitarias que ofrecieron los organizadores: «Al principio estaba todo más o menos controlado. Pero cuando empezó a moverse el barco la gente empezó a poner música y se descontroló», cuenta al mismo medio un alumno de la Comunidad de Madrid.

Después de las siete horas de fiesta en el barco, los alumnos de bachillerato llegaron a Mallorca a las seis de la mañana y se dividieron para alojarse en los distintos hoteles. «En el hotel estábamos siempre con ventilación. De hecho, los cuatro de mi cuarto hemos dado negativo», cuenta un joven de Galicia que no participó en la fiesta del ferry. Y añade que durante el día cumplieron las normas de seguridad e hicieron «deportes acuáticos».

La primera noche en la que estos jóvenes pisaron Mallorca continuó la fiesta. «Fuimos hacia un descampado alejado de los hoteles. Todos empezamos a llegar con la bebida, altavoces y también coches con música. A medida que avanzaba la noche la gente se empezó a enterar de que estábamos haciendo botellón en aquel sitio y llegaban cada vez más personas, mascarilla bajada y sin ninguna medida de seguridad», declara esta alumna de Madrid.

El Reggaeton Beach Festival fue el último escenario propicio para que se produjeran los contagios. Durante los días de los hechos, hubo dos cabezas de cartel: Maikel Delacalle y Omar Montes. «La organización lo hizo fatal por que dejaron que la gente se sentase donde quisiese sin mantener las distancias y un cantante incitó que la gente a no obedecer las normas», cuenta el otro joven de Madrid.

Todo un cóctel para que la fiesta acabase como acabó: 450 contagios por coronavirus.

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