La Comunidad de Madrid paga a los colegios concertados más de 1,7 millones de euros al año de media en concepto de un plus que otorga automáticamente por los curas o monjas que imparte docencia en dichos centros, según informa Infolibre. La fórmula está blindada por un acuerdo firmado en 2013 por la Consejería de Educación (PP) y la patronal de la concertada.

Se benefician todos los centros concertados que cuentan para su docencia con curas y monjas que, sin contrato laboral, dan clases en la educación privada católica financiada con fondos públicos.

Se trata de curas y monjas que pueden impartir cualquier asignatura, no solo religión, y sin contrato laboral, como aportación a la orden a la que pertenezcan: escolapios, jesuitas, concepcionistas…

Esta situación llegó en 1989 por la firma de un acuerdo entre el Ministerio de Educación y la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE). El sueldo es equivalente al del docente con contrato, pero se le paga no al religioso, sino al centro, que recibe el dinero mensualmente.

El acuerdo estableció inicialmente un complemento de antigüedad de tres trienios para todo el personal religioso, que fue subiendo, primero a cuatro trienios en 1990 y a cinco en 1993. Sea cual sea la antigüedad.

El acuerdo lo firmaron la entonces consejera del PP, Lucía Figar, y Concepción Viviente, presidenta de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Titulares de Centros Católicos de la Comunidad de Madrid (FERE-CECA Madrid).

El acuerdo establece que, por cada profesor religioso sin contrato, la Comunidad de Madrid le pagará al colegio de turno lo equivalente al sueldo de un docente contratado. También dice que «se computará, a todos los profesores religiosos, el equivalente a ocho trienios de antigüedad en el ejercicio profesional».

Cualquier religioso sin contrato laboral que imparta docencia, tenga la edad que tenga, tiene ocho trienios reconocidos, incluso si acaba de empezar a trabajar.