Diariamente vemos cómo aumenta en todo el mundo la distancia entre ricos y pobres, mientras la propaganda neoliberal, manejada como un instrumento de desinformación, trata de convencernos de que estamos equivocados en nuestras percepciones y de que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

El poder político, auspiciado por el control de los medios de comunicación completa los efectos de esta diferencia y asegura el control social. Esta situación de clases que depende que quién seas y cuánto dinero tengas está escalando rápidamente y expresándose con toda su crudeza estos días extraños de pandemias y aislamientos.

Un ejemplo nítido de esto nos lo ofreció Pablo Casado a mediados de agosto. Según informó el periódico ‘Diario de Almería’, el presidente del PP tuvo contacto con dos dirigentes de su partido que horas después de participar en un acto conjunto comunicaron que habían sido positivo en coronavirus. Casado estuvo con el primer teniente de alcalde de Pulpí, Juan Bautista, y con el regidor de esa localidad almeriense, Juan Pedro García. Poco después, los dos cargos públicos comunicaron que habían dado positivo en las pruebas de covid aunque no presentaban síntomas.

Tanto el alcalde de Pulpí como su número dos confirmaron que iban a pasar la cuarentena en aislamiento domiciliario y que se iban a desinfectar todas las dependencias municipales, que permanecerían cerradas.

El líder del PP no hizo la cuarentena preceptiva porque, a diferencia del resto de ciudadanos, se hizo la prueba al momento y confirmó que daba negativo.

Sobre ello habló Antonio Maestre, quien fue muy crítico en su cuenta de Twitter: «Pablo Casado tuvo contacto con un positivo en sus vacaciones. Se hizo una PCR, a las 48H le dijeron que era negativo. Y siguió de vacaciones. Es para que los que estéis en aislamiento os sintáis gilipollas», señaló sobre las cuarentenas premium.