Por Arjuna
El periodista de La Marea Antonio Maestre decía ayer, viernes, a La Sexta, al referirse a la muerte del mantero senegalés Mame Mbaye, que se “está informando sólo del suceso, no del proceso”. Con esa sentencia estaba denunciando la superficialidad de nuestra sociedad, que elude ahondar en las raíces de los problemas, y ha convertido el Parlamento en una cinta de correr en la que los diputados y diputadas “ladran más que cabalgan”.

El mantero, icono de Lavapiés, murió el jueves de un paro cardíaco en la calle del Oso. Si falleció huyendo de la policía o a causa de la presión de llevar más de una década escondiéndose “sin papeles” para que no le expulsen o le decomisen sus escasas baratijas eso nos deja sin la respuesta social y ética que requiere el siglo XXI.

Mama Mbaye, muerto a los 35 años en Lavapiés

A Mame Mbaye, senegalés de 35 años que llegó a España en patera hace doce, no le mató la policía, le mató la hipocresía y la desidia de una casta de mercaderes que se niega a invertir parte del presupuesto en crear p.j. un Ministerio de la Migración para atender las necesidades de los que arriban a nuestras costas huyendo de guerras y/o hambrunas.

Esa institución (o similar), con ojos para ver a los nuevos vecinos, es tan necesaria como reconocer el cambio climático que está destruyendo nuestro hábitat. Es vital para desarrollar y ejecutar programas de integración social, cursos de formación profesional (universales, obligatorios y gratuitos), prácticas en los trabajos relacionados con las habilidades adquiridas y, posteriormente, empleos dignos.

La otra opción, la que se ha aceptado y expandido con la desidia y piel de piedra de la Administración central, es la que estamos viendo: la proliferación de bolsas “multiculturales” de exclusión social”; comercio miserable en las mantas del miedo y de la muerte.

Camellos que venden hierba para comprar una botella de leche y un bocadillo; explotación masiva en las zonas rurales donde negros, musulmanes etc. son alquilados -a precios de esclavitud- para que los señores feudales (blancos) descorchen champagne en tiempos de crisis.

Qué queremos ¿Ver a los inmigrantes integrarse en nuestra sociedad y contribuyendo al progreso de nuestro país o seguir construyendo barrios guetos (apartheid) hasta que la sangre llegue al río o las masas que obedecen al tic-tac del racismo emprendan, con el silencio de los cobardes y los privilegiados, jaurías humanas?

La sociedad que no adopte nuevas leyes y nuevas estrategias para afrontar los monumentales desafíos del presente -con ética, sentido de la realidad y humanidad- será  atrapada por el sigiloso avance de un ominoso futuro.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

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