Álvaro Gonzalvo

¿Saben qué ocurrirá mañana domingo? ¿No? ¿Nada? Deberá ser porque no hay elecciones cercanas en España. Mañana hay elecciones presidenciales en Venezuela. ¿Sorprendidos? ¿Cómo puede ser que tras meses y meses abriendo telediarios y ocupando portadas de periódicos con el tema Venezuela no se hayan enterado? Cosas del poder mediático.

Mañana se elige presidente para el periodo 2019-2025 en el país latinoamericano. El actual mandatario parte como favorito en todas las encuestas, gracias, en parte, a que la oposición no se ha querido presentar con un candidato único. Gran parte de los partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no han presentado candidato y únicamente Henri Falcón (Avanzada Progresista, centro-izquierda) y Javier Bertucci (Movimiento Esperanza por el Cambio, centro-derecha) se lanzaron a la carrera contra el adversario del Frente Amplio de la Patria.

El proceso electoral, convocado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), contará con el ya habitual voto electrónico, más seguro y difícilmente manipulable, que acabará con el voto manual que perduró en Venezuela entre los años 60 y 90 y con la famosa frase “acta mata voto”, en la que los representantes de los partidos y candidatos reflejaban de forma distorsionada en las actas de escrutinio el mandato popular ejercido de forma directa con el voto.

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(Máquina de votación. El votante se acredita mediante la cédula y se le activa para que pueda votar)

Partimos de una situación de gran movilización por parte del chavismo, que parece que empieza a recuperar su suelo electoral tradicional y ve factible luchar por el sueño de Chávez de los 10 millones de votos. Esta movilización surge, en parte, por la paz que supuso para el país la instalación de la ANC. La oposición, en cambio, lo tiene más complicado, con solo dos candidatos de peso en la contienda y con llamados a la abstención.

El futuro presidente de la República tendrá que afrontar retos de gran transcendencia durante sus seis años de mandato. Una inflación desorbitada, una reconversión monetaria que quitará tres ceros a la moneda (a día de hoy, 1€ son Bs. 885.000, según DolarToday), una clase obrera que ha visto menguada su calidad de vida y su poder adquisitivo, una economía totalmente dependiente de los ingresos petroleros, una guerra económica, múltiples sanciones por parte de la UE, son algunos de los problemas que deberá afrontar el nuevo presidente.

Cabe destacar el papel del expresidente del Gobierno de España, Jose Luís Rodríguez Zapatero, como mediador entre gobierno y oposición, con la tarea de lograr la paz en el país. Ayer mismo, tras una reunión con Maduro, salió en rueda de prensa cargando duramente contra la actitud de Julio Borges, a quien reprochó el haberse levantado de la mesa de diálogo en Santo Domingo cuando gobierno y oposición estaban a punto de firmar un acuerdo de paz.

También expreso su opinión en contra de la decisión de la UE de no reconocer el resultado de estas elecciones. A juicio de Zapatero, se dan las mismas condiciones y garantías que en el proceso electoral a la Asamblea Nacional de 2015, que ganó por más de 2 millones de votos la oposición. Vamos, que cualquiera diría que el expresidente se ha pasado al chavismo.

Los demócratas esperamos una alta participación y una jornada totalmente pacífica en la que el pueblo pueda expresarse mediante el voto de forma libre, sin coerciones (como las que ocurrieron durante la votación a la ANC por facciones de la oposición, cortando caminos y amenazando a los votantes a las puertas de colegios electorales). Los demócratas estamos deseosos de un diálogo profundo que ponga sobre la mesa, sin ninguna restricción, los graves problemas que sufre el país. La ciudadanía venezolana ya sabe quién está por el diálogo y quién por la violencia (el mismo Zapatero lo sabe). Mañana votará. Pero el gran reto lo tienen el día 21.

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