María Chivite ha conseguido sacar adelante su Investidura tras un pacto con Unidas Podemos, Geroa Bai e Izquierda-Ezkerra más de dos meses después de que tuvieran lugar las elecciones al Parlamento de Navarra.

La candidata socialista ha contado con el apoyo de sus socios, consiguiendo 23 votos favorables, y el rechazo de Navarra Suma y dos diputados de Bildu. La formación abertzale sometió el sentido de su voto, debatiéndose entre la abstención o el no a Chivite, a sus bases el pasado martes. La militancia votó mayoritariamente por la opción que facilitaba que los intereses de las fuerzas de izquierda consiguiesen imponer su mayoría sobre la fórmula a tres de la derecha (PP, Cs y UPN). La abstención de los miembros necesarios de estos últimos ha sido definitiva,

La obligatoriedad aritmética de contar con los votos de la izquierda nacionalista vasca ha levantado ampollas tanto a nivel autonómico como general. Chivite ha tenido que defenderse de esta misma premisa durante todo el debate de Investidura. Sabiendo por dónde vendrían los ataques, la socialista no dudó en recriminar a sus rivales que “UPN coincidió en un 51% de las iniciativas legislativas con Bildu. Y lo volverán a hacer, votarán con ellos porque forma parte de la normalidad democrática”.

Además, frente al miedo que han querido infundir en la sociedad las tres derechas, la dirigente se comprometió a llevar a cabo una gestión que “no será extraña, ni sectaria, ni supondrá ninguna catástrofe«.