Este miércoles todos los partidos excepto la extrema derecha de Vox, han anunciado su voto a favor del decreto que regula el ingreso mínimo vital, una renta básica de entre 461 y 1.015 euros dirigida a 850.000 hogares en una situación de «pobreza severa».

María Luisa Carcedo, exministra de Sanidad y diputada del PSOE, comenzó su intervención dando las gracias a José Luis Escrivá, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez por «completar nuestro estado de bienestar» y poner en marcha el ingreso mínimo vital y ha criticado a los que se oponen a la medida.

Carcedo ha criticado el «negacionismo de la realidad y confusionismo» que «plaga la bancada de Vox y el Partido Popular», quejándose de que hasta ahora las ONG hayan solventado la falta de «políticas públicas que debe poner en marcha la acción política dirigidas a la cohesión social».

«Tenemos que estar felices porque estamos haciendo nuestro trabajo atendiendo a necesidades muy importantes de nuestra ciudadanía y dando respuesta a una situación que es evidente y que es que en este país hay una distribución muy injusta de la riqueza. Eso se llama desigualdad. Y esta medida lo que pretende es combatir esa desigualdad y combatir los efectos más perjudiciales de esa desigualdad que es la pobreza», ha argumentado la política.

«No se preocupen, (la pobreza) no se contagia, pero sí se hereda. Hay niños que viven en esos hogares que nacen pobres y que va a ser un lastre y una desventaja para toda su vida y eso en un país decente no se puede consentir», ha dicho Carcedo mientras comenzaban las interrupciones por parte de Alberto Casero Ávila.

La exministra ha continuado agradeciendo al PP su apoyo y ha recordado que esta renta no es un servicio social, es una prestación y no contributiva, no va a tocar los fondos de las pensiones.

«Si estuviésemos debatiendo de una iniciativa por el mismo importe por una deducción fiscal de cualquier adquisión del mercado que puedan comprar las personas con rentas que pueden permitir determinadas compras, no habría ni una palabra. Pero como es un gasto para las personas más necesitadas, estas ya van a cometer fraudes, van a ir a la economía sumergida, van a ser unos vagos porque no van a querer trabajar. Un poco de respeto a conciudadanos nuestros que no son de segunda. Son como nosotros.Vale ya de apriorismos ideológicos», ha apuntado Carcedo.

Tras varias interrupciones por parte de la oposición y después de que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, tuviese que pedir silencio y respeto para la persona que en ese momento tenía el turno de la palabra, la política ha mostrado su molestia y ha dicho: «Jolín, qué pena, chicos».

«La OCDE cada año hace un informe sobre España y cada año nos recuerda que nuestro sistema de redistribución es un poco injusto (…) Por eso les decía lo de que si hubiésemos traído otra política, no les preocuparía en absoluto» ha continuado.

Para zanjar su intervención Carcedo señaló que «tenemos la obligación, el mandato constitucional, de hacer un sistema de protección a las personas que estén en situación de necesidad o de protección de la familia, de todas las familias, no de algunas» haciendo énfasis en los niños.

Cayetana Álvarez de Toledo, tras finalizar la intervención de Carcedo, ha pedido el turno de palabra y ha recordado: «Este grupo va a votar que sí, no sé si usted se ha enterado».

A continuación Adriana Lastra apuntaba: «Por una cuestión de orden llevamos toda la sesión aguantando a la bancada popular, pero ya los insultos a la exministra Carcedo es algo inaceptable, así que le pido a la señora Vázquez y a todos los demás que llevan veinte minutos insultando a esta bancada y sobre todo a la exministra Carcedo al menos que lo retiren y sobre todo que se disculpen».