Durante la presentación del libro ‘Yihadismo y yihadistas en España, quince años después del 11-M’, publicado por el Real Instituto Elcano y escrito por los investigadores Fernando Reinares, Carola García-Calvo y Álvaro Vicente, Grande-Marlaska ha asegurado que entre las conclusiones que saca es que se tiene que «profundizar en la cooperación» y extenderla más allá de los países europeos, para incluir también el Norte de África.

Citando la nueva Estrategia Nacional contra el Terrorismo, Grande-Marlaska ha dicho que entre los principales retos se encuentra el retorno de combatientes de DAESH de Siria e Irak, además de la radicalización de «gente inadaptada», tanto en países musulmanes como en Occidente. «Esta es una lucha que no vamos a perder pero tenemos mucho trabajo por delante», ha dicho.

Grande-Marlaska ha recordado la «brutalidad insoportable» del atentado del 11-M, donde fueron asesinadas 193 personas y otras 2.000 resultaron heridas. «Todos los años de violencia terrorista nos han hecho peores como sociedad, pero hemos sabido extraer múltiples lecciones. Tenemos la ventaja de haber construido un sistema antiterrorista eficaz», ha señalado.

«El mundo era en 2004 muy distinto y la experiencia sobre el terrorismo yihadista era escasa. Pese a todo, la Policía Nacional impulsó una investigación que nos colocó como un referente internacional en la materia», ha defendido el ministro del Interior. Sus declaraciones se producen coincidiendo con las alusiones a lagunas en la investigación del 11-M del comisario encarcelado José Manuel Villarejo.

LECCIONES APRENDIDAS

Entre las «lecciones» aprendidas tras el 11-M, Grande-Marlaska ha citado la necesidad de poner en marcha «equipos conjuntos» de varias Fuerzas de Seguridad. Ha citado como ejemplo el atentado en Barcelona y Cambrils de agosto de 2017, cuando la Guardia Civil lideró la investigación junto a los Mossos d’Esquadra y la Dirección de Seguridad francesa, contando con la Policía Nacional para rastrear los contactos de la célula yihadista en Marruecos, Suiza y Bélgica.

El ministro ha recordado que en 2018 se detuvieron a 29 personas por su relación con delitos de yihadismo y que, en lo que llevamos de 2019, se han practicado ya 20 arrestos. Según él, la amenaza sigue siendo «real y duradera», lo que justifica que se mantenga el nivel 5 –sobre 5– de alerta antiterrorista. También ha puesto en valor la colaboración ciudadana con herramientas como Stop Radicalismos.

Los autores del libro han destacado diferentes aspectos de su análisis sobre la «gran transformación del yihadismo» desde 2012, destacando Fernando Reinares que 26 de los individuos relacionados con el 11-M –todos menos uno– eran marroquíes de primera generación, mientras que en el atentado en Cataluña de 2017 todos –excepto uno– eran ya de segunda generación. Es lo que ha calificado como el «fenómeno homegrown», los yihadistas autóctonos o crecidos en el mismo lugar donde atentaron.

Antes de presentar el libro, Grande-Marlaska ha inaugurado la exposición ‘Once de Marzo’. Organizada por la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y la Fundación Víctimas del Terrorismo, está realizada por el fotógrafo Eduardo Nave y cuenta con la colaboración de la Asociación 11M Afectados por el Terrorismo y la Asociación Ayuda 11M.

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