El conflicto del Sáhara Occidental afecta gravemente a las relaciones diplomáticas entre Marruecos y dos de sus principales socios europeos, España y Alemania.

Por Ryad Hammadi | ECS

Argel (ECS). – Las cosas no van como lo deseaba y esperaba Marruecos en la cuestión del Sáhara Occidental. En diciembre pasado, el reino firmó un acuerdo tripartito con Israel y Estados Unidos en virtud del cual estableció relaciones con Israel, y Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

Más de seis meses después, los dividendos esperados no se suceden y Marruecos se encuentra «muy enojado» con al menos dos grandes países europeos, Alemania y España, mientras que no hay nada definitivo sobre la posición de Estados Unidos al respecto.

Es con Alemania donde la crisis ha llegado más lejos. El 1 de marzo, Marruecos decidió cortar todo contacto con el embajador alemán en Rabat. El pasado jueves 6 de mayo anunció la retirada de su embajadora en Berlín.

«La República Federal de Alemania ha multiplicado los actos hostiles y las acciones que van en contra de los intereses superiores del reino», dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Marruecos en un comunicado de prensa.

Al reino no le agrada la posición de Alemania sobre la cuestión del Sáhara Occidental, acusándolo de actos «hostiles» y «maniobras antagónicas» desde el reconocimiento por parte de Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

También critica a Alemania por su «continua determinación de enturbiar» su papel regional. Marruecos no ha sido invitado a la cumbre de Berlín sobre Libia en enero de 2020. Otra denuncia contra el país de Angela Merkel, su «complicidad con respecto a un ex convicto por actos terroristas», en referencia a Mohamed Hajib, un germano-marroquí condenado en 2010 por la justicia marroquí a diez años de prisión por “terrorismo”.

El quid pro quo para reconocer a Israel está en peligro de desmoronarse. 

Si, con Alemania, el Sáhara Occidental no es el único punto de discordia, con España, es esencialmente esta cuestión la que está difuminando las relaciones entre los dos países en este momento. Precisamente, la hospitalización del presidente de la República Saharaui, Brahim Ghali, en un hospital español. El Sr. Ghali padecía de Covid-19.

Inicialmente, fuentes marroquíes, en particular medios de comunicación, intentaron hacer creer que el presidente de la RASD recibió una citación de la justicia española.

Información que de hecho es desmentida por el enfado de Marruecos, que denuncia «la inacción de la justicia española». La diplomacia marroquí acusa a España de «un acto grave contrario al espíritu de asociación y buena vecindad», y se refiere a «maniobras tramadas a espaldas de un socio y un vecino».

España explicó que recibió al Sr. Ghali por razones estrictamente «humanitarias».

El hecho de que las autoridades españolas no informaran a sus homólogos marroquíes de la hospitalización del Sr. Ghali en España no es una «omisión» para la diplomacia marroquí que considera «un acto premeditado, una elección voluntaria y una decisión soberana de España», del que Marruecos reconoce plenamente ”y“ sacará todas las consecuencias”.

Marruecos ha suspendido la Operación Paso Estrecho con España, y baraja la posibilidad de la expulsión del embajador español en Rabat. La crisis continúa.

Con Estados Unidos tampoco es la luna de miel. 

Desde la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, los marroquíes temen fuertemente que su sucesor Joe Biden renuncie al reconocimiento de la soberanía marroquí del Sáhara Occidental.

Y la última desilusión de Marruecos sobre el tema se produjo la semana pasada. Esta es la negación de información sobre la decisión de la administración Biden de mantener la declaración de Trump.

“No se ha tomado tal decisión. Estamos consultando especialmente con las partes sobre el mejor camino a seguir, y no tenemos nada más que anunciar”, dijo Ned Price, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos. Es toda la contraparte de las relaciones establecidas con Israel lo que corre el riesgo de desmoronarse.

Fuente: El confidencial Saharaui

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