El parlamento marroquí votó a favor de legalizar el cannabis y el uso de semillas autoflorecientes de marihuana dentro de su territorio, tras décadas de ser considerado un tema tabú y afrontar vacíos legales que alimentaron el consumo y tráfico, e incluso incentivaron un turismo cannábico.

La ley fue aprobada en cuatro meses tras un esfuerzo especial de Abdeluafi Laftit, el ministro de Interior, quien comentaba el 29 de abril que “el objetivo es ir aprisa, porque ya vamos con retraso” en su búsqueda por surtir el mercado europeo en los próximos años.

Historia de los cultivos de cannabis en Marruecos

El cannabis llegó a Marruecos con la conquista musulmana, durante el siglo VII. Allí varias tribus árabes se instalaron en el Rif y comenzaron a cultivar el cannabis a pequeña escala.

En 1890, el creciente cultivo y consumo de cannabis se vio frenado por las regulaciones estrictas que impuso el sultán Hasan I, otorgando solo cinco permisos a aduares rifeños para el cultivo de kif, pero tres décadas más tarde, gracias al Tratado de Fez, España estableció un protectorado en el Rif y otorgó concesiones a varias tribus, por lo que el cultivo se expandió nuevamente.

Sin embargo, junto con la independencia marroquí en 1956, el rey Muhammad V prohibió la producción y el comercio de cannabis, pero las revueltas en el norte del país dieron lugar a cierta tolerancia hacia los cultivos en el Rif como parte de la economía informal.

Esta decisión dio pie a que Marruecos se convirtiese en un destino turístico atractivo para la cultura cannábica por parte del movimiento hippie y, por ende, las producciones aumentaron.

Marruecos incluso se convirtió en el principal productor mundial de cannabis aun cuando su cultivo no era legal dentro del país.

Legalización del cannabis y las semillas autoflorecientes en Marruecos

El 25 de febrero de 2021, el gobierno marroquí aprobó el proyecto de ley Nº 13-21, con la cual legaliza el uso medicinal e industrial del cannabis para:

  • Aprovechar la oportunidad de crecimiento económico que brinda el mercado global.
  • Erradicar progresivamente todo el movimiento de cannabis ilegal en el país.

De esta forma, Marruecos pasa a formar parte del negocio millonario del cannabis medicinal y buscará destinar la producción de cannabis hacia fines legales, debido a que para el 2003, el 70% del hachís en Europa era producido en el Magreb.

El uso recreativo del cannabis se mantendrá prohibido y esto imposibilitará cultivar plantas con un contenido de THC superior al 0,2%.

Abdeluafi Laftit proyectó en sus estudios de viabilidad que la economía nacional a raíz del cannabis podría crecer anualmente un 30% en el mundo y un 60% a lo largo de toda Europa.

Marruecos se apoyaría en las mejores variedades de semillas marihuanas autoflorecientes, que se distinguen por su capacidad de florecer independientemente del ciclo de luz y su rápida cosecha, junto a otras especies, con el fin de maximizar y comercializar su producción.

Esto generaría que la mayoría de terrenos ubicados en el norte del país, de los cuales el 80% supera una hectárea, fuesen utilizados en pro del crecimiento económico del país.

A la par, se estima que unos 400.000 marroquíes, pertenecientes a 60.000 familias, obtendrán trabajos legales y contribuirán a la erradicación del tráfico ilegal de cannabis y semillas de marihuana a nivel nacional e internacional.

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