Más de 17 millones de personas en el noreste de Nigeria y en partes de Camerún, Chad y Níger se enfrentan a una compleja crisis originada por la pobreza extrema, el cambio climático y los conflictos violentos.

 

La crisis ha provocado el desplazamiento interno de 2,4 millones de personas, la destrucción de los medios de subsistencia, la violación de los derechos humanos y la interrupción de los servicios de salud, educación y otros servicios básicos.

A las personas que han tenido que dejarlo todo para huir de la violencia hay que sumar la ruptura de los medios de vida como la pesca, el comercio transfronterizo o la agricultura debido a la violencia directa pero también a las restrictivas medidas de seguridad impuestas por los Ejércitos, que impiden el movimiento de personas y dificultan la labor de las organizaciones humanitarias”, explica Lucía Prieto, responsable geográfica para Níger en Acción contra el Hambre.

Este martes se ha celebrado una Conferencia de Alto Nivel sobre la Región del Lago Chad Los donantes que asistieron anunciaron compromisos por un valor de 2170 millones de dólares que servirán para respaldar iniciativas en Camerún, Chad, Níger y Nigeria. Además de este apoyo, tres instituciones financieras multilaterales -el Banco Africano de Desarrollo,  el Banco Islámico de Desarrollo y el Banco Mundial– anunciaron préstamos en condiciones favorables por valor de 467 millones de dólares.

La conferencia, que se ha celebrado durante dos días en Berlín, contó con la participación de más de setenta países, organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil. Los objetivos del evento fueron conseguir asistencia humanitaria, la protección de civiles, la prevención de crisis y la estabilidad de esas cuatro naciones, la resiliencia y el desarrollo sostenible.

El administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Achim Steiner, indicó que las donaciones y préstamos concedidos representan “un fuerte apoyo a nuestra nueva forma de trabajar juntos que incluye tanto las necesidades humanitarias como las causas a largo plazo de la crisis”. De este modo, añadió,  la  “respuesta representa una oportunidad para invertir en un futuro donde las crisis son menos probables y las naciones más resistentes”.

Durante la jornada inaugural, el coordinador de la ayuda humanitaria de la ONU, Mark Lowcock, recordaba que más de 10 millones de personas precisan asistencia y protección en la región del Lago Chad.

La violencia, el hambre, el desplazamiento y el miedo son las duras realidades de su vida cotidiana, pero hoy tenemos un mejor acceso a muchas comunidades que hace un año“, destacaba.

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