Casi un millón de refugiados rohinya huyeron  de la violencia en Myanmar desde el año pasado y actualmente viven, en refugios de alquitrán y bambú, en tierras montañosas en la región de Cox’s Bazar, en el sur de Bangladesh. Sus refugios corren riesgo de erosión del suelo y deslizamientos de tierra durante el monzón y las laderas despojadas de vegetación se han vuelto cada vez más inestables.

Las Naciones Unidas ha completado está semana la construcción de más de mil refugios como parte de un plan de respuesta rápida para ayudar a los refugiados rohinyás en Bangladesh.

La Organización Internacional para los Migraciones (OIM), dependiente de la ONU, ha construido 1150 refugios con el apoyo de 19 mil refugiados rohinyás y trabajadores locales, que han ayudado en la fabricación y el transporte de materiales.

La OIM  está trabajando para trasladar a miles de familias, cuyos refugios corren mayor riesgo de erosión del suelo y deslizamientos de tierra, durante el monzón. Las laderas despojadas de vegetación se han vuelto cada vez más inestables.

Todos los involucrados han realizado un gran esfuerzo para hacer que esta tierra sea más segura y crear refugios robustos donde las familias que enfrentan el peligro real de deslizamientos de tierra ahora pueden vivir de forma más segura. Pero necesitamos desesperadamente más fondos para que este trabajo continúe”, dijo Manuel Pereira, Coordinador de Emergencia de la OIM en Cox’s Bazar.

La OIM ha desempeñado una labor importante en la provisión de refugios a los afectados por la crisis. Desde febrero de este año, casi 43.200 hogares han recibido equipos para  mejorar los refugios, mientras que a 41.500 hogares se les han otorgado mejoras orientadas a reducir el riesgo de desastres. Desde mayo, más de 37.300 hogares también que han recibido kits de amarre para proteger aún más sus refugios.

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