Más de 150 millones de niños trabajan para fabricar muchos productos que consumimos en Occidente

Javier F. Ferrero

El trabajo infantil impide a los niños disfrutar de su infancia y recibir una educación, afectando a su salud física y mental. Actualmente, los conflictos, guerras y las crisis migratorias han provocado un aumento del trabajo infantil entre los niños refugiados, desplazados internos y otras poblaciones vulnerables, especialmente en Oriente Medio, Asia y norte de África.

Según ha denunciado la ONG World Vision, un total de 152 millones de niños están trabajando en todo el mundo en la fabricación y elaboración de productos y artículos que consumimos los ciudadanos de países de Occidente.

De esa cifra, unos 85 millones de niños se encargan de tareas que la ONG define como “las peores formas de trabajo infantil“: trabajos potencialmente peligrosos que dañan la salud, la seguridad y el desarrollo moral de estos menores. “El trabajo infantil impide a los niños disfrutar de su infancia y recibir una educación, afectando a su salud física y mental“, ha advertido World Vision. La ONG ha advertido de que los conflictos, guerras y las crisis migratorias han provocado “un aumento del trabajo infantil entre los niños refugiados, desplazados internos y otras poblaciones vulnerables, especialmente en Oriente Próximo, Asia y en el norte de África”.

World Vision busca concienciar a toda la sociedad sobre la importancia del consumo responsable, mientras insta a los gobiernos y empresas a mejorar sus sistemas de protección infantil porque “cada caja” que se abre “encierra una historia“.

La ONG ha puesto como ejemplo la historia de Kanya Kanya, una niña de 12 años que vive en Agra, India, donde cose zapatos durante largas jornadas junto a su madre y dos hermanas mayores. “Hace calor en el verano y trabajar durante largas horas bajo con este calor es muy agotador“, nos cuenta Kanya. “Me duelen las manos porque el cuero es difícil de perforar. Es aún más difícil porque tengo que tener cuidado al usar la aguja para coser, me he pinchado muchas veces y es muy doloroso.

Miles de niños en la región no tienen otra opción al trabajo infantil, especialmente los niños refugiados y desplazados que se ven obligados a sacrificar su infancia por la venta ambulante en la calle, matrimonios precoces, explotación sexual o reclutamiento por parte de grupos armados.

Hace un año que dejé de ir a clase y comencé a trabajar en casa” dice Kanya, antes de dejar claro que la escuela le gustaba pero tuvo que abandonarla. “Leer siempre me hacía feliz pero desde que mi madre me sacó para trabajar en casa no he vuelto“, señala.

World Vision ha señalado que está trabajando para proteger a los niños en los lugares más peligrosos del mundo, en países que han sufrido catástrofes naturales, emergencias y conflictos y en regiones con índices de mortalidad infantil “extremadamente altos”.

En este tipo de contextos los niños son mucho más vulnerables a cualquier tipo de abuso infantil: ablación, matrimonios tempranos, explotación infantil –desde violaciones hasta tráfico y prostitución–, o el reclutamiento de niños soldado“, ha indicado.

Tras destacar que está trabajando con gobiernos y autoridades locales para que fortalezcan los sistemas de protección infantil y social, World Vision ha subrayado la importancia de “responsabilizar a las empresas productoras y multinacionales“. “World Vision también exige a los gobiernos que obliguen a las empresas a revelar cómo se fabrican o se obtienen sus productos para corroborar que ningún menor se ha visto involucrado“, ha añadido.

En este sentido, ha lamentado que no existan etiquetas ni “ninguna certificación oficial” que informe de si hubo “trabajo infantil” involucrado en la elaboración de un producto concreto. “Necesitamos cambiar esto para poner fin al trabajo infantil“, ha concluido.

 

 

Deja un comentario