Entre 16.000 y 17.000 sirios regresaron a su país desde el Líbano en 2018, destacó hoy el coordinador humanitario de la ONU en ese país, Phlippe Lazzarini, quien subrayó que es pronto para pensar en un retorno masivo desde esa nación vecina, donde vive la mayor comunidad de refugiados por la guerra en Siria.

“La cifra es mayor que en 2017, cuando los retornados fueron unos 13,000, pero es prematuro prever un aumento significativo”, señaló el coordinador en una rueda de prensa en Ginebra, donde afirmó que la situación en Siria no es lo suficientemente segura para que muchos refugiados se sientan inclinados a volver.

Lazzarini afirmó que gracias a la asistencia internacional a los refugiados sirios en el Líbano, que ha totalizado casi 7.000 millones de dólares en los casi ocho años de conflicto, se ha conseguido por primera vez en 2018 reducir la situación de vulnerabilidad de este colectivo, aunque con cifras muy modestas.

Concretamente, el pasado año bajó del 75 % al 70 % el número de refugiados sirios que viven bajo el umbral de pobreza (menos de un dólar al día, según los baremos de Naciones Unidas), y también mejoraron ligeramente las estadísticas de acceso a alimentos y escolarización de menores de edad (cerca de un 70 %).

Pese a ello, la situación sigue siendo “extremadamente precaria”, afirmó el coordinador de Naciones Unidas, quien subrayó que esta semana las dificultades que viven los desplazados han empeorado con la llegada de la tormenta invernal Norma, que ha afectado a 11.000 refugiados sirios en el Líbano y causó al menos un muerto.

También advirtió del aumento de tensiones entre los refugiados y las comunidades que los acogen, al crecer en el Líbano la presión en el mercado laboral de trabajadores menos especializados o afectar al funcionamiento de servicios públicos como el alcantarillado o la gestión de residuos.

El Líbano es el país del mundo con la mayor cantidad de refugiados en relación con su población total, ya que uno de cada cinco habitantes son gente que llegó a ese país huyendo de conflictos.

A los refugiados sirios, cuya cifra se estima entre un millón y un millón y medio de personas, se han de sumar unos 200.000 palestinos y más de 60.000 iraquíes.

El Líbano “está acostumbrado a estar en una situación límite, pero no podemos dar esto por sentado, por lo que debemos redoblar los esfuerzos y mostrar solidaridad con el país”, afirmó Lazzarini.

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