Más de 30.000 personas que huyeron a finales de diciembre por la violencia del grupo yihadista Boko Haram en el noreste de Nigeria necesitan con urgencia refugio, agua, comida y atención médica, advirtió hoy Médicos Sin Fronteras (MSF).

En un comunicado, la organización avisa también del inicio de la temporada de lluvias el próximo mayo, lo que puede provocar «una situación catastrófica» si no se coordina «de forma urgente» una respuesta humanitaria capaz de cubrir las necesidades más básicas de estas personas en la ciudad de Monguno, en el estado nororiental de Borno.

«Las 30.000 personas que han llegado a Monguno en los últimos tres meses huyeron de sus localidades de origen dejándolo todo atrás», afirma el coordinador general de MSF en el país, Luis Eguiluz.

«Vienen de zonas donde podían cultivar. Ahora, duermen en la calle o en cualquier lugar donde logran encontrar un espacio para asentarse. Están hambrientos, sedientos y expuestos a temperaturas que son muy altas durante el día y muy bajas durante la noche», denuncia.

Según las autoridades de Borno, ya vivían en la ciudad unos 180.000 desplazados antes de que una nueva espiral de violencia a manos de Boko Haram provocara la llegada de más personas, que permanecen hacinadas en once campamentos.

«Todos tenemos miedo a volver. Cuando nuestros hombres intentan ir allí, son asesinados por Boko Haram. Los insurgentes también vienen a nuestras casas por la noche para exigir alimentos y, si no puedes darles lo que piden, te matan», relata a MSF la nigeriana Hajja Bukar, quien actualmente vive en el campo de desplazados de Abbari, en Monguno.

A día de hoy, más de tres meses después de que los combates se recrudecieran en el estado de Borno -cuna de Boko Haram y donde opera desde hace una década- nuevos desplazados siguen llegando a Monguno, lo que agrava la dimensión de esta crisis.

«Un problema importante en Monguno es la falta de terreno para construir refugios para los recién llegados. No tienen espacio para asentarse y viven y duermen en medio de la calle desde hace semanas, incluso meses», lamenta MSF.

Actualmente, para tratar de cubrir al menos en parte las necesidades mínimas de los 30.000 recién llegados, MSF está construyendo refugios para 800 familias, duchas y letrinas, además de repartir agua potable y ofrecer atención psicológica.

Desde 2009, más de 20.000 personas han muerto a causa de la violencia de Boko Haram, que busca imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, y alrededor de dos millones se han visto desplazadas, de acuerdo con la ONU.