Alrededor de 50 niños han sido secuestrados durante el último año por parte de grupos yihadistas en la provincia de Cabo Delgado, situada en el norte del país africano y sacudida por un aumento de la inseguridad desde 2017, según ha denunciado este miércoles la organización no gubernamental Save the Children.

La ONG, que ha reclamado la «liberación inmediata» de los 51 menores raptados, ha detallado que la mayoría de las víctimas son niñas y ha agregado que esta cifra es la de casos confirmados, por lo que el número real podría ser «muy superior».

fotonoticia_20210609100306_1024.jpg«No hay datos verificados disponibles que muestren el número de niños que han logrado escapar de sus captores o del número de niños que aún siguen desaparecidos», ha señalado, antes de resaltar que «el secuestro de niños se ha convertido en una táctica regular nueva y alarmante por parte de los grupos armados implicados en el conflicto».

En este sentido, ha explicado que «antes de 2020 no había informaciones sobre asesinatos intencionados o secuestros de niños por parte de los grupos en Cabo Delgado», si bien en junio de ese año fueron raptadas diez niñas mientras intentaban sacar agua de un pozo.

Asimismo, ha resaltado que en un ataque perpetrado el 7 de enero de 2021 fueron secuestradas 21 personas, entre ellas seis niños, mientras que al menos siete personas, todas ellas dedicadas a la pesca en la zona, fueron decapitadas por los yihadistas.

Por ello, ha hecho hincapié en que está «profundamente preocupado» por la seguridad de estos niños, que fueron raptados tanto en sus casas como en espacios abiertos, al tiempo que ha señalado que muchos de los menores han presenciado además «atrocidades» cuando eran secuestrados.

Nura, de 42 años, fue secuestrada por personas armadas en marzo de 2021 junto a su marido y sus cuatro hijos tras el ataque ejecutado en marzo por Estado Islámico en África Central (ISCA) contra la ciudad de Palma. Todos ellos lograron escapar, salvo su hija de catorce años, Clementina.

«Cuando llegamos a Ingoane había hombres armados. Empezaron a escribir nuestros nombres en un libro. Nuestros nombres, de uno en uno, hasta el final. Empezaron a elegir a personas que querían encerrar en las casas», ha relatado la mujer en declaraciones a Save the Children.

«Se llevaron a nuestras hijas y las encerraron en distintas casas y a nosotros nos encerraron en otra casa. Una vez me separaron de mi marido, tuve miedo. Después, volvieron y se llevaron a las niñas que les interesaban. Dejaron a las mujeres en la casa», ha dicho.

Así, Nura ha agregado que, después de llevarse a sus hijas, lograron escapar de la casa. «Tras fugarnos, andamos por los matorrales por la noche con nuestros bebés. Ahora mismo me duele el pecho. Me duele la cabeza. Lloro por dentro», ha subrayado.

EXPERIENCIA «EXTREMADAMENTE TRAUMÁTICA»

La directora de Save the Children en Mozambique, Chance Briggs, ha recalcado que «secuestrar niños supone una de las seis graves violaciones contra niños en tiempo de conflicto, tal y como define Naciones Unidas». «Va contra el Derecho Humanitario y puede ser un primer paso hacia crímenes de guerra como el reclutamiento de niños soldados o la violencia sexual contra los niños», ha añadido.

«Ser secuestrado, presenciar secuestros, experimentar ataques y ser forzado a huir de grupos armados son sucesos extremadamente traumáticas para niños jóvenes y adolescentes. Nuestros corazones están con estos niños y sus familias, muchos de los cuales han estado separados ya durante un año o más», ha valorado.

En este sentido, ha abogado por dar apoyo a los niños que han escapado o han sido liberados, así como a sus padres, para intentar lograr que vuelven «rápidamente» a una vida normal, al tiempo que ha pedido la liberación de los raptados. «Cada día pasado por los niños secuestrados fuera de su comunidad es demasiado y los riesgos de abuso, matrimonio infantil y embarazo aumentan con el paso del tiempo», ha explicado.

«Todas las partes en conflicto deben garantizar que los niños no son nunca un objetivo. Deben hacer todo lo posible para minimizar los daños a los civiles, incluido el fin de los ataques indiscriminados y desproporcionados contra civiles. De hecho, poner fina l conflicto puede poner fin a estas violaciones contra los niños y sus derechos», ha remachado Briggs.

La ONG ya denunció en marzo que niños de hasta once años han sido decapitados por los yihadistas responsables de decenas de ataques durante los últimos meses en Cabo Delgado, que han provocado además el desplazamiento de más de 700.000 personas.

La provincia es escenario desde octubre de 2017 de ataques obra de milicianos islamistas conocidos como Al Shabaab, sin relación con el grupo homónimo que opera en Somalia y que mantiene lazos con Al Qaeda. Desde mediados de 2019 han sido reivindicados en su mayoría por Estado Islámico en África Central (ISCA), que ha recrudecido sus acciones desde marzo de 2020.

Entre los ataques de ISCA figura el ejecutado en marzo contra la ciudad de Palma, que desencadenó unos enfrentamientos que se extendieron hasta principios de abril y provocaron decenas de miles de desplazados. Por ahora no hay un balance de víctimas, si bien el Gobierno ha hablado de «cientos» de muertos.

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