Las Naciones Unidas han verificado que más de 7.000 niños perdieron la vida o quedaron mutilados desde que estalló la crisis en Siria en 2011, según Virginia Gamba, representante especial del Secretario General para los niños y los conflictos armados al Consejo de Seguridad, señalando que “los informes no verificados suben esa cifra mucho más allá de 20 000“.

También se han observado aumentos en el reclutamiento y el uso de niños soldados; en el asesinato y la mutilación, la violación y otras formas de violencia sexual contra niños; y en ataques dirigidos contra hospitales y escuelas, secuestros y denegación de acceso humanitario. “Es esencial que el Consejo de Seguridad haga todo lo que esté en su poder para presionar a las partes en conflicto para que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional“, enfatizó Gamba.

Aunque las Naciones Unidas han llegado a decenas de miles de personas en el sudoeste de Siria, se estima que 110,000 personas recientemente desplazadas permanecen en Quneitra, donde se agotaron los suministros.

Desde noviembre de 2017, el número de personas que necesitan asistencia en Aleppo e Idlib ha aumentado de 600.000 a 4,2 millones, la mitad de los cuales tienen una gran necesidad. Las necesidades también siguen siendo elevadas en el este de Ghouta, mientras que en el noreste persisten las preocupaciones sobre los civiles atrapados en las zonas ocupadas por el Estado Islámico en el Iraq y el Levante (ISIS / Da’esh) en la provincia de Deir-ez-Zor.

El delegado de Siria dijo que el gobierno de su país y sus socios están haciendo “grandes logros“, obteniendo el control de las áreas en poder de grupos terroristas que han reclutado niños y confiscado la ayuda humanitaria.

 

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