Francisca García Gallego
Presidenta de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI)


Desde que España regulara por vez primera la práctica sanitaria de aborto provocado en 1985, el acoso a mujeres y profesionales en las puertas de los centros de IVE ha sido constante por parte de grupos contrarios al aborto. Este hostigamiento se ha ido recrudeciendo desde que la Ley de 2010 de SSR e IVE reconociera a las mujeres el derecho a interrumpir su gestación por voluntad propia hasta la semana 14 de gestación.

Es impensable que esta presión hacia mujeres y profesionales ocurriera en cualquier otro ámbito médico. Sin embargo, el acoso en las puertas de nuestros centros sanitarios se ha cronificado debido a varias circunstancias.

En primer lugar, hay una tendencia institucional a obviar que el aborto provocado es una prestación sanitaria reconocida por el Sistema Nacional de Salud, que está financiada por este, que las mujeres son derivadas por el sistema público a nuestros centros mediante concierto y que, por tanto, es obligación de las administraciones públicas garantizar el normal funcionamiento de este recurso médico, la intimidad, reconocida por la Ley, de estas mujeres y el ejercicio de este derecho. En paralelo a esta situación, nos encontramos en nuestra práctica diaria con la pasividad y en algunos casos la connivencia de algunas administraciones, así como, la inacción de los mandos de las fuerzas y cuerpos de seguridad; lo que permite que estos grupos sigan situándose en las puertas de los centros sanitarios abordando a las mujeres y a los/as  profesionales que las atienden.

Por último, no debemos dejar de considerar que la involución ideológica de determinados sectores de la derecha política y social, dentro y fuera de nuestro país, viene a “alimentar” más allá del ideario moral, a unos acosadores que se sienten impunes y sostenidos, también económicamente, desde diversos ámbitos.

Como resultante de lo anterior y haciendo un cálculo conservador, podemos decir que al año tienen lugar más de 100 acciones de hostigamiento, en las que se ven afectadas al menos 1000 mujeres. Esto supone que desde que se aprobó la Ley de aborto del 2010, más de 8000 mujeres han sido y son víctimas del acoso antielección. La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo, ACAI, ha recogido en un estudio la opinión de 300 de esas mujeres que han sido coaccionadas por estos grupos cuando intentaban acceder a un centro acreditado para la IVE.

El 73% de estas mujeres manifestó sentirse muy molesta por esta intromisión en su espacio personal e íntimo, casi un 90% se sintió acosada y hasta un 67% manifestó sentirse amenazada. Preguntadas por si la acción de estos grupos les había sido útil de algún modo, el 99% afirmaron que no se habían sentido ayudadas, manteniendo el 100% su decisión de interrumpir la gestación. En esta línea, más del 95 % piensan que estas acciones deberían estar prohibidas, demandando más de un 90% protección pública. Algo que debería hacer pensar a nuestros/as parlamentarios/as en su acción legislativa.

En víspera del Día de la Mujer, ACAI quiere pedir apoyo social e implicación política, administrativa e institucional para unas mujeres que libre y voluntariamente quieren ejercer un derecho y acceder sin coacción ni intimidación a una práctica sanitaria en las mejores condiciones físicas y psíquicas, algo que no es posible si son hostigadas. Estas mujeres viven la intimidación que se ejerce contra ellas como violencia, una violencia contra la mujer y su decisión y que algunas de ellas describían con estas palabras:

Espero que esas mujeres se den cuenta del mal que nos hacen al estar aquí

Me han hecho sentir como una asesina, me han dicho que iba a ir al infierno, que estaba matando a mi hijo (el niño venía mal), horrible, no sé si esto es legal

He llegado a la clínica muy nerviosa porque abortar no es fácil, pero para mí lo peor ha sido el acoso que he sufrido por parte de unos hombres (no se ni quienes son), que me han sermoneado, me han enseñado fotos y me han dicho que aquí dentro mueren mujeres. He querido llorar y marcharme a casa. Entré en la clínica con un ataque de histeria que no se me pasó hasta que no hablé con el personal de la clínica…

Me han parado y entregado papeles con fotos desagradables. Había dos mujeres bloqueando el paso a la clínica…

He sentido como si fuera una asesina y ellos jueces

Vivimos en un estado de derecho, todo el mundo puede expresar su opinión, pero no vulnerar el derecho a mi intimidad

Estudio ACAI y más testimonios de mujeres en: https://www.acaive.com/pdf/Estudio-acoso%20anti-derechos-ACAI.pdf

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