Los ecologistas llevan desde el pasado fin de semana pendientes de la costa ante la continua aparición de aves muertas en playas de las Rías Baixas. A lo largo de estos días se han ido detectando casos en playas que van desde la Ría de Vigo hasta Fisterra.

Algunas de las aves encontradas estaban manchadas y vivas pero otras han sido halladas muertas. Se trata, sobre todo, de frailecillos, alcas, araos, alcatraces y otras aves pelágicas, aunque también se encontraron cormoranes, gaviotas y otras muchas especies afectadas.

Desde el Centro para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA) están alarmados por todos los avisos que les están llegando y que suman más de un centenar de aves muertas o moribundas.

Nadie puede hacerse una idea del verdadero alcance de este vertido, que a día de hoy sigue presente y que hace temer daños mucho peores, incluso entre la flora y la fauna, lo que hace que los pescadores y mariscadores muestren una preocupación evidente.

Los colectivos medioambientales apuntan a que en las últimas fechas hubo “varios tipos de sentinazos o vertidos” y según el responsable del CEMMA, «se trata de un vertido muy extraño, de una sustancia de color amarilla junto a la que están apareciendo sustancias similares a restos de parafina», por lo que, de momento, no se sabe cuál es su composición y, sobre todo, su origen. 

«Se necesitaría una prospección aérea para poder determinar el alcance de la mancha o vertido, y poder así saber cuál pudo ser el origen» de lo que, según el propio Alfredo López, «todo parece indicar que se trata de un sentinazo que, a día de hoy, es muy difícil determinar si se produjo cerca o lejos de la costa gallega». Lo evidente, ha asegurado, es que «se trata de un vertido importante por la amplia zona de afección que está teniendo», empeorada por «las malas condiciones meteorológicas que se están registrando en la mar en estas últimas jornadas».

Los grupos ecologistas están pidiendo que se dé aviso de las aves detectadas a través del 112 o del teléfono 686 989 008. “Es muy importante para hacer el seguimiento y tratar de evacuar las que puedan ser encontradas con vida”.

El doctor en Ecología Bruno Díaz López, director del Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI),  advierte de que «es un episodio tóxico demasiado importante como para tratarse de un simple sentinazo», a lo que añade que «estamos comiendo pescados y mariscos sin saber realmente el alcance de esta contaminación, ya que mientras siguen apareciendo aves muertas nadie da explicaciones al respecto».

Además lamenta que este episodio es «una tragedia» para una especie como el frailecillo, «en clara regresión e incluida en el catálogo Nacional de Especies Amenazadas como ‘De interés Especial». El frailecillo atlántico es un ave de agua fría en el Norte del océano Atlántico. Cría en el litoral del Noroeste de Europa, la región ártica y en el Este de Norteamérica. La colonia más grande está en Islandia y es poco frecuente que este ave se deje ver por las Rías Baixas, aunque sus migraciones alcanzan incluso la zona de las Islas Canarias.