Alrededor de 1,2 millones de personas, aunque según las cifras oficiales, por lo que podrían ser muchas más, se congregaron en forma pacífica en el centro de la Chile para demandar igualdad tras el estallido social que tiene al Gobierno de Sebastián Piñera en una crisis política. Lo hicieron bajo un lema: “La marcha más grande de Chile”.

Es la mayor concentración que se haya registrado en el país desde el retorno a la democracia en 1990. Esta marcha representa la frustración de los chilenos y chilenas que se sienten al margen de la senda de desarrollo de los últimos 30 años.

Careroladas, gritos de «¡dimisión!» y  miles de carteles coloridos en diferentes tamaños con consignas diferentes: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, “Viernes con V de venceremos”, “Chile despertó”,  “No más conformismo, Chile no es el mismo”, “Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”, “Somos la voz de los que ya no pueden gritar”.

Cientos de guitarristas se reunieron frente a la Biblioteca Nacional, en la Alemada, para tocar canciones de Víctor Jara, el cantautor asesinado en los primeros días de la dictadura, en septiembre de 1973.

Desde primera hora de la tarde cientos de personas comenzaron a caminar hacia el punto de encuentro por la columna principal de la ciudad: la Alameda, que luego se transforma en Providencia y Apoquindo. Marchan sin miedo a la policía y a los militares en medio de un estado de emergencia, son demasiados para que las fuerzas de seguridad cometan los abusos que ya son tristemente habituales.