Algunas vidas militan en la rebeldía, otras en la conformidad y la mayoría en la indiferencia de quienes las rodean. Cecilia, la protagonista de El tiempo de la rabia (Huso Editorial, 2021), es una mujer como cualquiera, que nunca fue importante para nadie; con una madre de quien solo recuerda su ausencia, un padre que apenas la advertía y un marido centrado en su propia ambición profesional. Un día, camino a su casa, tropieza en la calle y cae al suelo. Cuando se levanta, siente una leve presencia sobre su hombro: una hormiga que, a partir de ese momento, será una especie de interlocutora crítica que la acompañará a través de toda la historia.

Así arranca esta novela, un relato introspectivo e intimista, en el que se entreteje magistralmente una trama no carente de intriga y suspense, que enlaza dos épocas: los primeros años de la posguerra española, cuando Lisardo, el abuelo de Cecilia, sobrevive a la masacre de la carretera Málaga-Almería en la llamada Desbandá y se refugia en las montañas, y la época actual, en la que ella, una trabajadora social de cincuenta y dos años, desarrolla su tesis sobre el abuso sexual a mujeres con discapacidad, mientras lidia con las ruinas de su matrimonio.

La escritura de Mati Morata tiene el don de la sutileza; logra mover a sus personajes con leves y casi imperceptibles desplazamientos hasta situarlos en los límites de un abismo intencionado. Y es también capaz de crear la imagen plástica de las situaciones en las que se recrea, del enfrentamiento con el pasado turbio de los otros y de ese rasgo de escepticismo ante las situaciones de la vida. Con una fluida narrativa de connotaciones subjetivas consigue consolidar un estilo y una personalidad literaria que nos descubren a una gran escritora moderna y culta.

María Luisa Balaguer escribe en el prólogo de El tiempo de la rabia que “La literatura de Mati Morata recuerda a Soledad Puértolas por la sutileza, la manera en que mueve a sus personajes con leves y casi imperceptibles desplazamientos hasta situarlos en los límites de un abismo intencionado. Pero también a las grandes como Marguerite Duras en lo que tiene de visual, de crear la imagen plástica de las situaciones en las que se recrea, del enfrentamiento con el pasado turbio de los otros y de ese rasgo de escepticismo ante las situaciones de la vida”.

Mati Morata. Andaluza de nacimiento, ha vivido en varias ciudades y reside actualmente en Madrid. Ha estudiado Magisterio en Málaga y realizado estudios incompletos tan diversos como Historia del Arte, Periodismo o Medio Ambiente. Compagina su trabajo como funcionaria de la Administración Pública con la escritura de relatos, poesía, guiones y artículos de prensa. Su primera novela, La seducción de la sal, publicada en 2011, narra la huida de una protagonista sin nombre. La actividad creativa la ha llevado a la realización de dos documentales: Lo que tus ojos no ven y Down on me, ambos de temática social.

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