Aunque apenas salga en los medios, la guerra de Yemen sigue causando estragos entre la población. Desde 2015, cuando el conflicto empezó, miles de familias con una vida, un hogar, un trabajo, proyectos… de un día para otro, tuvieron que abandonarlo todo, en algunos casos desplazándose hasta tres o cuatro veces. Muchas de estas personas sobreviven como pueden en condiciones terribles, sin alimentos, agua potable o infraestructuras de saneamiento básico.

Según comprueba a diario Médicos sin Fronteras, el estado de la sanidad también es catastrófico. Tras años de conflicto, el sistema sanitario de todo Yemen es muy frágil; más del 50% de las estructuras de salud han dejado de funcionar o carecen de personal, medicamentos o equipamiento médico. En Yemen, el personal sanitario no cobra desde 2017.

Destaca la situación de un pequeño hospital en Abs, en el que MSG sigue gracias al apoyo de socios y donantes, ya que, ahora mismo, es la única estructura médica que brinda atención secundaria y de urgencias a más de un millón de personas que viven en Abs y en los distritos vecinos. Como si todos los habitantes de Baleares dependieran de un pequeño hospital rural.

El hospital tenía solo 40 camas cuando la ONG llegó en 2015. Fue bombardeado en agosto de 2016, MSF lo restauró y volvió a poner en funcionamiento en pocos meses. Desde entonces, lo ha ampliado varias veces y ya dispone de más de 200 camas.

Pese a los esfuerzos, esas poco más de 200 camas siguen siendo completamente insuficientes para atender las 1.400 urgencias que llegan cada semana. Tampoco bastan para asistir a las 800 mujeres que ingresan en la maternidad para dar a luz o las 300 cirugías que realizan todos los meses. Sin olvidar los 1.500 casos de cólera que se tratan desde enero de 2019 o a las 800 personas con heridas relacionadas con la guerra que MSF atendieron en urgencias en los últimos meses.

El hospital empieza a estar desbordado debido al enorme desplazamiento de personas que se ha producido y a la fragilidad extrema del sistema de salud. Y aunque la situación ya es crítica, parece que va a empeorar, porque el reciente recrudecimiento de los combates ha provocado que lleguen más y más personas desplazadas todos los días.

Médicos sin Fronteras necesita más ayuda y más apoyo. Para hacer frente a esta emergencia y para seguir atendiendo a estas personas y salvando miles de vidas en el hospital de Abs.

En verano pasado, MSF batió un triste récord: desde el inicio de la guerra, no habían atendido a tantos niños desnutridos, tantos bebés prematuros, tantas mujeres embarazadas y tantos heridos de guerra.

«Somos una de las pocas organizaciones que siguen en Yemen, al lado de la población civil, víctima de las terribles consecuencias de la guerra. A pesar de la situación tan devastadora y de las difíciles condiciones en las que trabajamos, no vamos a rendirnos», afirman desde la ONG.

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