Tras el incendio que asoló el campamento de refugiados de Moria, y los constantes incendios provocados en el de Lesbos, Médicos Sin Fronteras ha lanzado un comunicado a través de sus redes advirtiendo y denunciando la situación de esta «catástrofe humanitaria».

La misiva comienza aludiendo a la UE que «ha hecho oídos sordos y ha mirado hacia otro lado durante meses e incluso años».

Para Médicos Sin Fronteras resulta intolerable lo que está ocurriendo al respecto y las políticas migratorias que ha tomado la UE, ya que «no se puede mantener a 12.000 personas prisioneras en condiciones inhumanas con acceso básico a agua, electricidad, servicios, obligándolas a hacer cola durante horas para conseguir comida y aseo».

Además, actualmente debe incidirse en el contexto presente: el de una pandemia mundial. Por ello desde Médicos Sin Fronteras recuerdan que se presionó «durante semanas a las autoridades para que establecieran un plan de respuesta de COVID19 adecuado para Moria donde las personas y su dignidad fueran lo primero. Pero ni las autoridades griegas ni los Estados miembros de la UE se responsabilizaron».

Ahora, y tras el incendio que desoló el campo de refugiados la necesidad es imperante. De ello depende 13.000 personas solamente en Moria. «Estas personas -cada una de ellas-, necesitan un refugio con urgencia. Pero estos refugios deben responder a estándares mínimos y permitir la prevención del coronavirus», sentencian desde Médicos Sin Fronteras, porque consideran que «nada similar a lo anterior debe replicarse sobre sus cenizas». Y esto pasa porque, en primer lugar, «las autoridades deben reconocer el fracaso de sus políticas de contención en las islas».