El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, lamentó hoy durante una visita a Sofía la falta de diálogo entre la Unión Europea y Rusia, cuyas relaciones se deterioraron después de la anexión en 2014 de la península ucraniana de Crimea por parte de Moscú.

Medvédev destacó en una rueda de prensa con el jefe del Gobierno de Bulgaria, Boiko Borisov, la buena relación entre ambos países y el diálogo que mantienen Sofía y Moscú, con varias comisiones dedicadas al comercio y la economía.

«Lamentablemente, tales comisiones no funcionan con otros países de la UE, además, no se producen grandes encuentros entre Rusia y la Comisión Europea», declaró el primer ministro ruso.

Según Medvédev, la falta de diálogo con Europa «está muy mal» porque puede llevar a malentendidos entre Bruselas y Moscú.

«Cuando no existen contactos significa que existen dudas del uno hacia el otro. Además, significa que uno no dice todo lo que piensa al otro», resumió.

El primer ministro ruso también criticó las sanciones impuestas por la UE a Rusia y sostuvo que todos pierden con ellas.

Como ejemplo, recordó que antes de las sanciones el comercio bilateral entre Bulgaria y Rusia era de 5.000 millones de dólares y ahora se ha rebajado a 3.000 millones.

Uno de los asuntos que se debatió en el encuentro bilateral fue el proyectado gasoducto Turkish Stream, con Bulgaria como una de las posibles rutas para llevar el gas ruso desde Turquía hacia Serbia y otros países europeos.

Medvédev subrayó que Rusia necesita «garantías» por parte de la Comisión Europea y recordó que las normas europeas sobre libre competencia ya obligaron a la compañía estatal Gazprom a abandonar el proyecto del gasoducto South Stream en 2014.

«Necesitamos garantías por parte de la Comisión Europea de que en el futuro este proyecto no se truncará (como el South Stream) y no habrá obstáculos», demandó.

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