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Si la “izquierda” socialista va a morir, que lo haga con las botas puestas, con dignidad. La ruta mariana, que ya todos conocemos, o una nueva senda transversal que traiga aires de renovación y limpieza, un rotundo NO a Merkel, y un valiente SI a una política que ataque frontalmente la creciente desigualdad social.

Por qué son mejores unas terceras eleccionesAhora que el grupo PRISA y El País han hecho una pausa y no embizcan, de momento, al Bulldog (F.G.), el diario global se ha apresurado a lanzar un mensaje potente, poderoso, para seducir a los españolitos con el anuncio de que por fin ha llegado “El tiempo del hombre prudente”.

Esa proclama, propia de Nietzsche, el más célebre de los asesinos de Dios, está destinada a reconducirnos por el buen camino siguiendo la ruta germana de Felipe González y Cía. El hombre prudente no es otro que Javier Fernández, presidente de la Comisión Gestora elegida hace poco por el Comité Federal del PSOE “para salvar al soldado Ryan”.

Javier Fernández, (presidente del Principado de Asturias) acusó a Pedro Sánchez, nada más estrenar su cargo, de haber “podemizado al PSOE”. Con ello no sólo zarandeó a los zurdos de su formación política, sino que dio la razón a los sabios del PP, que vienen denunciando “esa aberración” ideológica desde que Pablo Iglesias irrumpió en la vida política española.

¿Es eso prudencia? ¿No supone arrojar una nueva manzana de la discordia? ¿Por qué se trata de estigmatizar a una parte del PSOE por querer dar unos pasitos hacia la izquierda? ¿Sigue viviendo entre nosotros el diablo rojo? ¿No había muerto cuando nos dejó huerfanitos el generalísimo?

Lo mejor para los españoles y españolas son unas terceras elecciones. Si la “izquierda” socialista va a morir, que lo haga con las botas puestas, con dignidad. Abstenerse para que gobierne Rajoy es “dar una puñalada mortal en el viejo corazón del PSOE”. Es pan para hoy y hambre para mañana.

No importa que el PSOE se quede con cincuenta diputados tras los hipotéticos comicios de invierno. Si mantiene su “honorabilidad” podría reconstruirse sin traicionar a su gente. Para ello, necesita desmarcarse de Felipe González, “l´enfant terrible” que abandonó los principios fundacionales del socialismo, empezando por el laicismo republicano.

Una consulta electoral serviría para despejar la espesa niebla que ahora todo lo envuelve. Para tomar con firmeza una dirección u otra: La ruta mariana, que ya todos conocemos, o una nueva senda transversal que traiga aires de renovación y limpieza, un rotundo NO a Merkel, y un valiente SI a una política que ataque frontalmente la creciente desigualdad social.

Si la “izquierda” socialista va a morir, que lo haga con las botas puestas


Unas terceras elecciones son necesarias para saber quién es quién, dónde estamos, adónde podemos ir y adónde no podemos ir en las actuales circunstancias. La gente está quemada de tanta doblez, quiere que la hablen con claridad, es el momento de quitarse las máscaras, de avanzar o retroceder, con los Hunos o los Otros. Ya no caben más mentiras.

Ahora la llave (abstenerse o romper la disciplina del partido) la tiene Miquel Iceta (primer secretario del Partit dels Socialistas de Catalunya), ya que en su feudo la izquierda tiene una fuerza envidiable. Ahí está Ada Colau, la primera mujer de la historia que dirige la alcaldía de Barcelona.

Si el PSOE se abstiene, conservará sus actuales 85 diputados, pero perderá la poca credibilidad que le queda (la tragedia de los recortes en España empezó con Zapatero, de ahí viene la desafección de sus votantes). Si los socialistas se ponen ahora la mordaza, podrían recibir un duro castigo en el futuro, e incluso desaparecer del mapa.

(Según se informó el viernes, el PSOE también está estudiando una abstención técnica de 11 diputados para permitir, en una segunda vuelta, la gobernabilidad de Rajoy. Eso daría una mayoría simple al PP y a sus aliados de 170 escaños frente a 169. La oposición al PP es ahora 180 diputados).

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para recordar la inmortal sentencia de W. Shakespeare “To be, or not to be, that is the question”. Ahora, que acaba de anunciarse la llegada de “la época del hombre prudente”, ¿no sería mejor ir contracorriente?

Por Javier Cortines de Nilo Homérico

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