Las presiones de distintos sectores del Gobierno y de algunos grupos políticos para que el Felipe VI se desmarque e incluso condene las actividades privadas de su padre en su tradicional mensaje de Navidad convierten en un examen a la monarquía, complicando aún más un discurso que ya de por sí era difícil con el anterior jefe de Estado cercado por tres diligencias judiciales de investigación diferentes.

Las palabras de algunos miembros del Ejecutivo tratando de influir en el discurso comenzaron tan pronto se despejó otra incógnita que ponía presión sobre el mensaje: la posibilidad de que el Rey ‘emérito’ regresase a España por Navidad.

Juan Carlos salió del país rumbo a Emiratos Árabes Unidos el pasado 3 de agosto en un intento de que las investigaciones a su alrededor no perjudicasen a la monarquía. La perspectiva de su vuelta a España se puso sobre la mesa a principios de diciembre, cuando se conoció que había regularizado una deuda tributaria por importe de 678.393,72 euros correspondientes a ejercicios fiscales posteriores a su abdicación en 2014, es decir, una vez perdida su inmunidad como jefe del Estado.

El pasado día 17 el Rey ‘emérito’ hizo saber que desechaba la idea de pasar la Navidad en España y lo atribuyó a la situación de la pandemia de coronavirus en España y a su condición de persona de riesgo a sus casi 83 años.

Los fiscales están aún pendientes de confirmar si esa regularización supone descartar la posibilidad de delito fiscal, teniendo en cuenta que se hizo después de que el Ministerio Público notificase formalmente a la defensa de Juan Carlos estas diligencias. Lo que se investiga son posibles delitos por el uso tarjetas bancarias con fondos opacos, procedentes de donaciones del empresario mexicano Allen Sanginés-Krause.

Esta línea de investigación sobre gastos realizados con efectivo y que no había sido declarado a Hacienda se une a las otras dos ya abiertas al rey emérito, la primera por posibles comisiones procedentes del AVE a la Meca y que previsiblemente será archivada por no encontrarse indicios que se puedan perseguir respecto del exjefe del Estado, que es aforado ante el Tribunal Supremo.

Las terceras diligencias abiertas respecto a Juan Carlos I, reveladas por la propia fiscal general del Estado, Dolores Delgado, partieron de una información procedente de «inteligencia financiera» e investigan si el ex jefe de Estado tiene 10 millones en una cuenta en la isla de Jersey, un paraíso fiscal.

Sin asignación en marzo

De hecho, el 15 de marzo, solo un día después de la declaración del estado de alarma, Felipe VI renunció públicamente a la herencia de Juan Carlos «que personalmente le pudiera corresponder» y retiró a su padre la asignación que tenía fijada con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.

Sin embargo, el cerco judicial a Juan Carlos siguió estrechándose y, al hilo de éste, las presiones para que dejase España, o bien el Palacio de la Zarzuela, o para que se le retirase el título de Rey.

El año finaliza con Juan Carlos como Rey emérito pero lejos de España y, en los últimos días diversos miembros del Gobierno, del ‘ala’ socialista, se han mostrado convencidos de que el mensaje de Navidad del Rey estará «a la altura de las circunstancias».

Mensaje de Navidad

Iglesias: monarquía y corrupción

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, afirmaba el pasado viernes que el Rey Felipe es «absolutamente realista» y que está convencida de que en Nochebuena lanzará «el mensaje que corresponde ahora, de rigor y de tranquilidad».

«Es absolutamente realista, sabe muy bien lo que piensa en términos generales la opinión pública de este país y lo que demandan los ciudadanos en relación a la mejora y al avance constante de nuestros valores democráticos», afirmaba, recordando además que el Rey ya tomó «decisiones muy importantes en la renovación de la institución». El Gobierno refrenda todos los discursos del Rey, también este, pero Calvo ha dejado claro que el jefe del Estado hablará «sin cortapisas».

Por su parte, el vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias, utilizó un acto de partido para pronosticar que esta Nochebuena muchas familias se van a preguntar si son monárquicas o republicanas. De paso, en su discurso, asoció la monarquía con un sistema económico que tenía en su base estructural la «corrupción» y estaba sustentado en el «ladrillo» y el «turismo barato» y dijo que «ser republicano es defender un país laico, que valore más la ciencia y la cultura».

Este martes, el diputado de su grupo Gerardo Pisarello, miembro de la Mesa del Congreso, afirmó que lo «mínimo» que puede hacer el Rey Felipe VI en el mensaje de este jueves es «condenar» las actividades irregularidades de su padre y advirtió de que si opta por «callar» será un signo de «debilidad» de una institución «a la defensiva» que habrá perdido «su razón de ser». Recordó el diputado que el propio Juan Carlos I, en su discurso de 2012, sostuvo que las personas con responsabilidades públicas debían tener una actitud «ejemplar» y que, cuando responsables públicos estaban implicados en irregularidades, era «normal que la sociedad reaccionase».

Militares retirados en el mensaje de Navidad

Así las cosas, es previsible que, en esta ocasión, junto a la pandemia de Covid y las miles de víctimas que ha dejado, el foco principal del mensaje no esté puesto en Cataluña y en el llamamiento a la convivencia, que han sido los principales ejes en las últimas ediciones.

Eso sí, desde 2017 no han cesado los llamamientos de los independentistas y de dirigentes de Unidas Podemos para que el Rey pida perdón por su discurso del 3 de octubre de ese año en defensa de la legalidad y de la Constitución.

A Felipe VI le han llegado también llamamientos para que se desmarque de los militares que, en un chat privado, hablaron de golpes de estado al Gobierno o del «fusilamiento» de millones de personas.