José Antonio Martín Acosta

El filósofo aristotélico Epicuro llevó a la práctica una de sus máximas, Hedoné Óptima, es decir, Placer Máximo. Todos lo hemos sentido alguna vez cuando nos hemos abandonado a ello. Momentos donde lo sublime sobrepasa lo consciente porque si no nos duele algo, si no tenemos algún pesar, seamos realistas, dejamos de pensar. Eso es el placer, abandonarse a la nada. Y, efectivamente, sólo nos empezamos a dar cuenta de algo cuando ese algo empieza a doler. Y nuestra educación católica cataloga todo dolor como la respuesta a nuestra culpa y la culpa lleva irrazonablemente al miedo. Tenemos, por lo tanto, miedo al dolor e incluso se podría decir que le tenemos un terror espantoso al mismo miedo.

Se preguntarán por qué razón hablo de miedo en un artículo político. Lo hago porque hay en este país llamado España una serie de personas sobre las que se les está infundiendo un miedo atroz. Y esas personas son los votantes y militantes de Podemos. El miedo actúa de diferentes formas dependiendo del lugar y las circunstancias de cada individuo. Es un miedo al cambio, Monedero lo definió muy bien cuando comentó que uno de los refranes más terribles de España es el que dice: “Prefiero lo malo conocido a lo bueno por conocer.” Sin duda la misma esperanza de algo mejor era considerada un delito en algunas épocas recientes de nuestra historia y sin embargo la esperanza de un mundo mejor que in hac lacrimarun valle era considerado bueno y pío en esas mismas épocas. La religión era, en efecto, un transmisor del miedo, pero ¿Cuál es el principal transmisor cultural del miedo en la actualidad? Sin duda alguna los medios de comunicación de masas. Pero estos medios actúan ya en una sociedad domesticada porque se precisa de la credulidad de la sociedad para que el miedo estalle. ¿Por qué razón somos tan crédulos? ¿Quién ha educado nuestra conciencia para que sea tan manipulable? Tenemos que retrotraernos a la educación temprana, elemental, párvula, para encontrar en el sistema educativo un pilar del proceso socializador con el esquema de premio y castigo. Ya lo dijo Skinner en sus ensayos. Buena parte del sistema normativo que rige nuestra conducta y la limita se fundamenta en el miedo, muestra de ello es el mismísimo Derecho Penal que nos enseñan a temer.

Dicho todo esto cabe preguntarse hasta qué punto el miedo se utiliza como arma de dominación política y por qué existe una profesionalización de los provocadores del miedo. Seguro que a ustedes ya les vienen a la mente diversos nombres mediáticos de esos provocadores profesionales que abundan en los platós televisivos y a los que se les proporciona todo lo necesario para desempeñar su labor. Una de las maneras más eficaces de manipular a la población mediante el miedo es la creación de falsos escenarios de inseguridad ciudadana para elevarlos a la categoría de lo habitual y lo genérico. Nos vienen a la memoria los casos de Altsasua donde una simple pelea de bar ha resultado ser poco menos que un acto terrorista. Las penas de prisión para los acusados han ido desde el año y medio de prisión hasta los nueve años que, todo hace presagiar, cumplirán íntegramente por la aplicación de la ley antiterrorista. Pero, ¿Hay un problema de inseguridad en Altsasua? ¿De verdad la Guardia Civil corre peligro en Navarra o Euskadi? ¿Quién azuza siempre con la excusa del miedo a la vuelta del terrorismo? ¿Por Qué? La creencia de que estamos ante una crisis terrorista alimenta la aplicación de medidas contra la libertad ciudadana. Todos hemos visto qué ocurrió en USA tras la caída de las Torres Gemelas cuando se aplicó la Ley Patriótica que deshabilitó la protección jurídica de cualquier persona.

Toda esta introducción viene al caso porque desde Podemos nos hemos dado cuenta de cómo hemos cambiado las cosas por el modo en el que se ha usado el miedo al cambio contra nosotros. Ahora cuando el poder financiero y político estructural de este país cree que nos tiene contra las cuerdas y a nosotros nos duele, es cuando sentimos que estamos en el buen camino. Este es el momento de darlo todo, de salir a la calle, de hacer circular el boca a boca. Porque en un lugar donde nunca pueden entrar los medios de manipulación masiva es en la comodidad de nuestras casas, en la cerveza cotidiana después del trabajo, en la conversación en los mercados de abastos, en la charla de las amistades, en el WhatsApp de las madres y padres de colegio, en el pequeño club deportivo donde pasamos los domingos, en las amigables cenas con los amigos y amigas, en los círculos del trabajo donde ni siquiera el jefe entra, en los asientos de la iglesia donde se apuestan los feligreses, en la cola del supermercado, en la cola del paro, en la espera del médico, y en tantos y tantos lugares que solo conquista la realidad objetiva, el tacto de explicar cara a cara cómo son realmente las cosas. Y es ahí donde ganamos la partida. Es ahí donde la mirada solícita, el ánimo verosímil, la acción solidaria de nuestra militancia puede doblegar cualquier manipulación inconsciente. Es sabido que en el momento en el que nos damos cuenta que estamos repitiendo como máquinas aquello que hemos escuchado miles de veces en radios, televisiones y noticias de prensa, cuando constatamos que las palabras que utilizamos no son nuestras palabras, cuando apercibimos al otro queriendo entrar en nuestra mente, entonces operamos un cambio. Nos vemos invadidos por aquello que otros quieren hacer de nosotros y nosotros no somos sino lo que nosotros mismos queramos ser. Despertad mujeres y hombres de la calle. Aquellas que con vuestro trabajo sabéis lo difícil que es llegar a fin de mes, aquellas que sufren a diario el desprecio de los de arriba, las diferentes varas de medir de la justicia y los caminos intransitables del patriarcado debéis ser conscientes de la existencia de poderes ocultos que necesitan de una homogeneidad cultural para sobrevivir y por eso estos poderes han creado contra nosotras las cloacas del estado, los Villarejo, Fuentes Gago o Gómez Gordo no son más que la punta del iceberg que esconde un nivel de corrupción, de criminalidad y de mentira terroríficos. Debéis ser conscientes de que se van a inventar cualquier cosa para que no obremos el cambio que necesita este país. A veces me pregunto qué parte del PIB de España se habrá utilizado contra Podemos en el pago de las cloacas, en el pago a periodistas y medios afines, en la construcción de pruebas falsas, en la compra de voluntades, seguro que es tan elevado que asusta.

Pero veamos cómo inducen el miedo. La CEOE tiene miedo de que Podemos llegue al Gobierno: «Su programa económico haría que la economía fuera hacia atrás”, decía el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, como si los empresarios españoles no estuvieran ya haciendo lo suficiente por hacer que los derechos de las y los trabajadores fueran hacia donde a ellos les beneficia, es decir, hacia atrás. El famoso ex liquidador de Coca-Cola, Marcos de Quinto comentaba hace unos meses que le daba miedo que Podemos pudiese controlar el CNI o RTVE, un personaje que tiene en su haber el intento de liquidación de la fábrica de Fuenlabrada. Menos mal que se encontró con la oposición de las espartanas y de todo el comité de empresa. Imaginaos que por cosas del destino al final Podemos entrase en el gobierno y gestionase el CNI, el mismo lugar de donde han partido algunas de las más graves acusaciones contra el partido. ¿Os imagináis usar el CNI con equidad y justicia y siempre con el auspicio de la ley sin usarlo contra los rivales políticos ni a su antojo? Sin duda eso debe ser terrible. ¿O utilizar la RTVE como un medio plural al servicio de la ciudadanía? ¡Qué bellaquería!, ¿Verdad? ¿Os acordáis cuando, tras un breve retiro, Esperanza Aguirre volvió a la política activa por el miedo a Podemos en 2016? ¿Dónde está ahora Esperanza Aguirre? ¿Qué presuntos casos de corrupción le aguardan ahora? Cuando nació Podemos esto es lo que decían algunos expertos: “Julio Pomés, presidente del Think Tank Civismo, opina que “hay que tenerle un miedo absoluto”. Asegura que, aunque multitud gente cree que el fenómeno político será fugaz, la realidad es diferente. “En el caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador, muchos pensaron que se desharían solos, que no se pondrían de acuerdo entre ellos. Sin embargo, aunque parezca un sistema asambleario, está todo controlado”. “Detrás de toda revolución –nazis, comunistas- hay unos principios sublimes, que luego se transforman en dictadura”. Casi nada, todas hemos oído la retahíla de Venezuela y la forma en la que igualan al nazismo y al comunismo como estrategia para diferir el foco de lo realmente importante, cómo se trata a la gente corriente. Recordemos a Thomas Mann cuando dijo que colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazi fascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad, en el peor es fascismo. Quien insiste en esa equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón ya es un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo. Sabias palabras.

Piensen en las cosas que suceden cuando la gente deja de tener miedo, todas las luchas sociales se ejercen desde un desprecio al miedo. La gente deja de tener miedo a las consecuencias de sus actos cuando esos actos pueden reportarles unos beneficios que superan con creces los trastornos que sufrirán. Piensen en la consecución de las 8 horas de trabajo al día, hace ya cien años, 44 días de huelga llevaron a conseguir ese derecho fundamental. Piensen en las mujeres del 8M manifestándose masivamente y forzando a los gobiernos y a todos los partidos políticos a tomar en consideración sus proclamas. Piensen en las pensionistas que estos días llegan a Madrid, después de más de 60 semanas consecutivas movilizándose. Piensen en todas y cada una de las huelgas que ustedes han vivido, las de la marea blanca, la marea verde, las de las plataformas contra las hipotecas abusivas, las de las kellys, las de las industrias cerradas o en proceso de venta, las marchas del carbón, las marchas de la dignidad. Todas y cada una de ellas, hayan conseguido poco o mucho partieron de una premisa crucial, dejaron de tener miedo. Hagan ustedes lo mismo cuando depositen su voto este 10N.

A menudo tenemos tanto miedo al cambio, que muchos nos aferramos, o nos quieren aferrar, a mecanismos de defensa como el autoengaño, la resignación, la arrogancia o la pereza para no cuestionar las creencias con las que hemos creado nuestra identidad. O sería mejor decir con las que han creado nuestra identidad. Y esa es la clave señoras y señores, nos han creado la estúpida consigna de que no se puede hacer nada para cambiar las cosas y eso no es cierto ya que los poderes ocultos gastan una ingente cantidad de dinero para mantener su estatus social y sus privilegios. Concedamos preeminencia a nuestras necesidades, seamos conscientes, adultos, consecuentes con lo que necesitamos y seamos como el hedonista de Epicuro que pedía Hedoné Óptima para todos. La libertad de elegir lo mejor es una responsabilidad que no debemos evadir. Necesitamos unas pensiones decentes, una sanidad universal y gratuita, una educación eficiente, universal y gratuita, y un mejor medio ambiente que se puede construir con una empresa pública de transición ecológica. En resumidas cuentas, esto sería lo mejor para la mayoría de la población y también para nuestro entorno ciudadano y rural. No tengan ustedes miedo de comprobar cómo se camina hacia el futuro porque abandonar las viejas recetas nos debe llevar irremisiblemente a la mejora de la condición humana y al logro de objetivos que, de otro modo, serían inabarcables. Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros, sean ustedes capaces de no dejarse llevar por el miedo al cambio porque es la única posibilidad de hacer del cambio un antídoto contra el miedo impuesto. Sólo Unidas Podemos puede ejercer ese proceso que va del pesimismo pagado con dinero público a la seguridad del que ejerce su función sin presiones de bancos o grandes empresas porque no le debe nada a nadie. Votar a Unidas Podemos es ser optimista, como decía Johann W. Goethe, “Nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre.” Seamos pues libres, y no tengamos miedo al cambio.

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Poeta. Historiador. Obrero. A los 10 socialdemócrata, a los 20 socialista, a los 30 comunista, a los 40 anarquista y ahora candidato de Unidas Podemos al Senado por Bizkaia.

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